El primer Papa latinoamericano de la historia propinó ayer un delicado "tirón de orejas" a la Iglesia latinoamericana al exhortar los integrantes del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) a poner en práctica las decisiones adoptadas en 2007, en la V Conferencia de Aparecida de la entidad.
"Estamos un poquito retrasados en lo que a conversión pastoral se refiere. Conviene que nos ayudemos un poco más a dar los pasos que el Señor quiere para nosotros en este «hoy» de América latina y el Caribe", expresó Francisco, quien aseguró que no se excluye de ese reproche y que estaba hablando "de obispo a obispo".
"Les pido que tomemos en serio nuestra vocación de servidores del santo pueblo fiel de Dios, porque en esto se ejercita y se muestra la autoridad: en la capacidad de servicio", agregó, al hablar de la necesidad de renovación interna de la Iglesia.
Francisco destacó la importancia de "poner en clave misionera la actividad habitual" de las iglesias del continente y de "dialogar con el mundo actual", resistiendo a las "tentaciones", entre las cuales mencionó el "reduccionismo socializante", el "restauracionismo", el "clericalismo" y el "funcionalismo".
Según el Papa, la Iglesia debe "curar las tantas heridas de gente que se fue, que se quedó a la mitad del camino, que se confundió, que se desilusionó", dijo, al aludir al éxodo de fieles, y llamó los obispos a apoyar la actuación de los laicos misioneros, "superando cualquier tentación de manipulación o sometimiento indebido" y haciendo que se sientan "parte de la Iglesia".
Además, enfatizó la necesidad de responder a "las preguntas existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas generaciones, atendiendo a su lenguaje".
"Si nos mantenemos solamente en los parámetros de «la cultura de siempre», en el fondo una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para poder anunciarlo en el idioma de esa cultura; y cada realidad, cada idioma, tiene un ritmo diverso", apuntó.
Francisco también demandó a los obispos "lucidez y astucia evangélica" para eludir las "tentaciones" a seguir caminos que, a su juicio, "pueden detener, hasta hacer fracasar, el proceso de conversión pastoral".
En este sentido, criticó el "funcionalismo", que tiene un efecto "paralizante" en la Iglesia, y que reduce su realidad "a la estructura de una ONG (organización no gubernamental)".
"Más que con la ruta se entusiasma con la «hoja de ruta». Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de "teología de la prosperidad en lo organizativo de la pastoral", agregó.
Asimismo, advirtió en contra de "la ideologización del mensaje evangélico", ya sea a través del "reduccionismo socializante", que abarca "desde el liberalismo de mercado hasta la categorización marxista" o del "restauracionismo", cuyos defensores buscan la solución para los problemas de la Iglesia "sólo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas".
Francisco también embistió contra la "propuesta gnóstica", cuyos adeptos defienden cambios en dogmas de la Iglesia Católica y defienden el fin del celibato sacerdotal, la ordenación de monjas y otros temas que el Papa definió como "pequeñas posturas ilustradas".
Agregó que a los obispos les corresponde conducir la misión pastoral definida en la conferencia de 2007 en Aparecida, pero advirtió que "el obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear".
Definió "el perfil" que deben tener los obispos latinoamericanos y caribeños, que "han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos".
"Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan «psicología de príncipes». Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra", enfatizó.