El pasado 17 de octubre, a las 20.45, solicité un pediatra a la empresa Urgencias (435-1111) para mi hija de 8 años que se encontraba con dolor abdominal agudo y repentino. El operador me respondió que tendría una demora aproximada de 3 a 3 horas y media. A las cero hora del 18 de octubre mi hija se duerme y yo seguía esperando. Quiero aclarar que no volví a reclamar el servicio, pues cada vez que lo hago me responden que "el médico está en camino". A las 2.45, me llaman para confirmar si a pesar de la demora deseo esperar al médico, a lo que respondo que sí, pues mi hija no se durmió por sentirse mejor sino por el cansancio que el dolor le produjo. A las 3.15 llega la doctora, o sea con una demora de 6 horas y media. Cuando examina la nena nos comenta que hay que hacerle estudios complementarios por existir la posibilidad de una apendicitis. Mi queja es la siguiente: por qué es tan ineficiente este servicio. Si mi niña no se hubiera dormido la hubiera llevado en mi auto hasta el Sanatorio de Niños, pero para qué pago un servicio médico de urgencia que no funciona como tal. A pesar de mi ignorancia en temas médicos, creo que no estamos en una época de sobrecarga de pedidos. Entonces, ¿por qué esta demora? Desearía que alguien tomara cartas en mi reclamo para mejorar la atención y no sólo se limitaran a disculparse telefónicamente, cosa que aún a la fecha no hicieron.
































