Aquí describo una situación que se vive cotidianamente en nuestra sociedad y resalta el desprecio que tiene la administración municipal hacia la vida y bienestar del vecino. Particularmente, hago referencia al mal funcionamiento del sistema de habilitaciones y control de salones de fiestas. Lamentablemente, en una vivienda lindera a mi domicilio se instaló un salón de fiestas (inmediaciones de 9 de julio 1400) que llamativamente viola cantidad de ordenanzas municipales. Luego de innumerables reclamos presentados ante las autoridades competentes el resultado fue negativo y el local sigue funcionando semana tras semana. Luego de la tragedia de Cromañón, resulta difícil entender cómo la Municipalidad de Rosario mira para otro lado y se comporta de una manera tan indiferente. Además de las normas de seguridad que no se respetan, el local no cuenta con aislamiento acústico alguno, siendo imposible conciliar el sueño en casas vecinas hasta las 6 de la mañana; y si bien la mayoría de los vecinos nos opusimos a la habilitación durante la famosa "consulta" que realiza la Municipalidad, nuestro derecho a estar seguros y tranquilos en nuestro domicilio no fue respetado.



























