Camino por la bajada Sargento Cabral y por Urquiza en dirección a San Martín. Acababa de salir de los antiguos almacenes Rosental con una sensación de satisfacción. Es lo que me sucede cada vez que me doy un recreo para dedicarme por un momento a hacer lo que me gusta. Confieso que a pesar de haber vivido en Rosario durante casi toda mi niñez y adolescencia, nunca había entrado a ese lugar. Y ahora que soy una especie de turista, creo que fue bueno haberlo conocido bajo estas circunstancias. Porque los ladrillos con historia y los libros son una buena combinación. Porque la idea de realizar la Feria Latinoamericana del Libro justamente allí fue por lo menos brillante. Claro que aunque lo estoy relatando ahora, esto ocurrió hace casi dos años. ¿Por qué desde el año 2008 Rosario no tiene una Feria del Libro. Rosario, la usina de cultura, como me gusta llamarla, no la tuvo el año pasado, ni la tendrá este año. Mientras tanto, la de Buenos Aires ya pasó y Córdoba tendrá la suya a partir del 2 del mes próximo. Pero Rosario no. En coincidencia con el bicentenario de nuestra Patria, Argentina es el país invitado de honor en la Feria del Libro de Frankfurt mientras las obras de muchos escritores argentinos calientan también sus motores para presentarse en poco más de un mes en la Feria del Libro de Barcelona, la gran cita editorial en idioma español. Pero en Rosario no. Pero me pregunto: ¿Rosario no debería tener su Feria del Libro?



























