No está claro si el muchacho tenía todo planificado o lo decidió sobre la
marcha. Lo cierto es que en pleno centro de la ciudad robó 6 mil pesos de una farmacia, fue
perseguido por un vigilador privado que salía de su trabajo y acabó escabulléndose entre los
ardorosos voyeuristas de un cine de películas condicionadas ubicado en cortada Ricardone y Mitre.
Cuando la policía llegó al lugar todos se retiraron vergonzosos y silbando bajito. Debajo de una de
las butacas, sólo quedó un bolso con celulares robados, una campera de jean y la pistola 9
milímetros usada por el ladrón.
"Ahora que lo pienso, me pudo haber puesto un tiro. Pero si lo tuviera que hacer
nuevamente, lo haría". Joel R. tiene 30 años y trabaja para una empresa de vigilancia privada. El
lunes, pasadas las 21, dejó la empresa en la que presta servicios y comenzó a caminar por Sarmiento
al 800 hacia el sur. Ahí se topó con un hombre que le pidió ayuda tras ser víctima de un robo y, en
ese instante, vio salir de una farmacia de la cuadra y a la carrera a un muchacho al que todos
apuntaban como el ladrón.
Instintivamente Joel lo corrió unos 150 metros. "Yo iba con mi uniforme,
caminando tranquilo, cuando un hombre me pidió ayuda porque a su esposa la estaban asaltando. No
pasó mucho tiempo hasta que por adelante nuestro salió un tipo con un bolsito de mano y cuando le
grité, empezó a correr", explicó Joel.
A la carrera. El "tipo del bolsito" era un ladrón que, empuñando una pistola 9
milímetros, redujo a cuatro personas dentro de una farmacia de Sarmiento al 800 y se llevó "entre
6.000 y 7.500 pesos en efectivo", según la policía.
Joel contó que el ladrón tomó por Rioja hacia el oeste y al llegar a Mitre
encaró hacia el sur. "Cuando llegué a Mitre lo había perdido y unas personas me gritaron que se
había metido en el cine de la cortada (Ricardone). Ahí me paré y llamé a la policía", rememoró el
vigilador.
Mientras llamaba al 911, a Joel se le acercó un policía franco de servicio y
juntos esperaron la llegada del Comando.
Ninguno de los casi 30 espectadores que gozaban del continuado de películas
triple X podía entender qué sucedía. Muchos creyeron vivir una pesadilla de otros tiempos cuando
las razzias ponían fin al disfrute. A muchos se les paró la respiración cuando vieron a dos hombres
que irrumpían buscando a un tercero. "Entramos con el policía, empezamos a buscar y encontramos
tirada en una butaca la campera de jean, que era lo único por lo que lo podía identificar. Uno de
los espectadores indicó donde «alguien tiró algo» y encontramos la 9 milímetros", recordó Joel.
Después, en uno de los baños, estaba el bolso de mano con celulares y documentos robados en la
farmacia.
"Cuando llegó la policía se encendieron las luces y se buscó al sospechoso, pero
muchos de los espectadores aprovecharon y se fueron. Creemos que fue en ese momento que se fugó. Se
llevó el dinero y se descartó de todo lo que lo podía comprometer", indicó un vocero policial.
La pistola secuestrada tenía pedido de captura por haber sido robada a un
policía bonaerense. "Nunca le pude ver la cara. Y si se me piró adelante mío, se fue con cara de
póquer y hablando por celular, como todos los que salieron del cine", concluyó Joel.