Eran unas 500 personas unidas en un sólo reclamo: justicia. Juntas caminaron
desde la plaza Pringles hasta la plaza San Martín y allí prendieron velas en las escalinatas de la
sede local del gobierno. Eran familiares y amigos de jóvenes muertos en diferentes circunstancias
pero con un único dolor, el que les provoca la ausencia de sus seres queridos. Pancartas con
rostros sonrientes de los que ya no están, cartones con nombres escritos con fibrón, banderas con
palabras de recuerdo y remeras estampadas. Todo en una marcha presidida por una consigna: "Sólo
queremos respuestas".
Llegaron desde distintos puntos de la ciudad y de poblaciones vecinas. Se fueron
convocando a través de mails, teléfonos y redes en la web. Entre ellos circulaba un petitorio
elaborado por la ONG Ciudadanos en Alerta bajo la consigna "de la bronca a la protesta, esperando
respuestas". Después, el texto enumeraba una serie de puntos de claro contenido político: "No
queremos gobernar ni cogobernar, no queremos designar funcionarios, no queremos hacer política
partidaria, queremos participar y ser escuchados a nivel provincial y municipal para aportar ideas
y debatir propuestas ya que a este flagelo de la inseguridad los ciudadanos lo pagamos con nuestros
bienes y nuestas vidas".
Desde Pérez."A pesar del dolor que siento estoy contenta porque noto un gran
compromiso de la gente", aseguró Viviana Manso, madre de Pablo Conti, el joven futbolista asesinado
de una puñalada la madrugada del sábado 6 de marzo en una riña que se produjo a la salida del
boliche Galileo, en Pérez.
La mujer, acompañada por su esposo y su otro hijo, dijo que la marcha "sirve
para que la policía y los funcionarios vean que la gente no se queda quieta, que ellos no pueden
hacer lo que quieren y que todos exigimos más seguridad". Por el crimen están detenidos y a
disposición de la Justicia dos de los dueños del boliche, Josué Testa y Daniel Lungo. Abrazado a
Viviana también marchó José López, amigo de Pablo y víctima de la misma riña. El muchacho recibió
una puñalada que le ocasionó seis puntos en la espalda y ayer prefirió no hablar mucho. "Ya está
todo dicho, sólo queremos que imputen a esos tipos por homicidio y paguen lo que tengan que pagar",
aseguró.
Fue precisamente el papá de Pablo Conti, Claudio, el que ya en las escalinatas
de la sede de Gobernación y frente a la mirada de los cartoneros que también hicieron su protesta
(ver pág. 6) pidió un minuto de silencio en recuerdo de todos los jóvenes muertos cuyos familiares
participaron de la marcha. Poco antes, este hombre visiblemente golpeado en lo anímico había dicho:
"Yo a mi hijo no lo tengo más, pero quiero que nadie pase por lo mismo". Y reconoció que "nunca"
pensó estar en una marcha como la de ayer. "Desgraciadamente estoy conociendo gente que sufrió y
sufre lo mismo que yo", sostuvo.
En cuanto a la investigación del crimen, la mamá de Conti pidió que "las culpas
no queden en los dos hombres que están presos sino que también se extienda a los dos policías que
hacían adicionales en el bar y que no hicieron nada para defender a mi hijo. Como a ellos les pagan
los dueños del boliche salieron a proteger a los asesinos".
Sin respuestas.Quienes hasta ahora no han encontrado respuesta a la muerte de su
familiar son los Gurruchaga, dueños de la heladería "La gata alegría", de 27 de Febrero al 1900. El
pasado 4 de marzo, dos jóvenes llegaron al local y bajo amenazas le exigieron la recaudación a
Diego, de 22 años, quien estaba al frente del comercio. "Mi hermano se asustó y dio algunos pasos
hacia atrás para irse del salón. Hizo lo mismo que había hecho en un robo anterior, pero esta vez
le dispararon a la cabeza", contó Gaspar Gurruchaga. El muchacho también dijo que hasta el momento
no tienen testigos y que eso hace difícil la investigación.
La mamá de Diego, Susana, pidió casi en tono de súplica "que se aclare el crimen
de mi hijo, que cambie algo, que haya responsables, que alguien se haga eco de este reclamo" y
adelantó que seguirá "marchando con la gente que nos apoya hasta que todos y cada uno de los
crímenes sea esclarecido".
También Guadalupe Mercado participó del numeroso reclamo. Es la tía de Manuel,
un muchacho asesinado de un disparo por la espalda en Felipe Moré y French el jueves de la semana
pasada. "Los que mataron a mi sobrino están sueltos, sabemos quiénes son y se lo dijimos a la
policía pero ni la (comisarías) 20 ni la 12 hacen algo. A Manuel lo mataron por nada y ellos no
hacen nada", dijo.
No faltaron la mamá de Carla Palma, la chica muerta en Sucre al 1000 en junio de
2003 a manos de dos pibes que le robaron la moto y que ya fue resuelto judicialmente; familiares de
Juan Gabriel Flores, asesinado el 1 de diciembre de 2008 en la casita que se acababa de comprar en
Villa Gobernador Gálvez; allegados a Daiel Freyre y Leila Barretto, que murieron en un accidente de
tránsito en el cruce de las rutas 33 y 14 en septiembre; y muchos otros que perdieron a sus seres
queridos en hechos disímiles pero que sufren el mismo dolor y esperan la misma justicia.