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Un pibe de 18 años fue asesinado con un tiro en una saga de venganzas

Calles violentas. Fue ayer, en una esquina del barrio Las Flores Este. La víctima había estado vinculada a crímenes cometidos a fines de 2012.  

Miércoles 28 de Agosto de 2013

Un chico de 18 años fue asesinado ayer a la tarde de un balazo en la frente mientras caminaba por el barrio Las Flores Este, en el extremo sur de la ciudad. Según fuentes policiales, la víctima había estado mencionada en el marco de una violenta saga de crímenes entre menores ocurrida a fines del año pasado en los confines de los barrios 17 de Agosto y Las Flores.

En este contexto, anoche se imponía con fuerza la hipótesis de una venganza y al cierre de esta edición era buscado un adolescente con varios antecedentes penales a quien se le atribuyó meses atrás al menos un homicidio del cual no fue imputado por tener menos de 16 años.

Según los voceros consultados, el sospechoso estaría vinculado a "Los Cambichos", una banda de adolescentes que desde hace unos años siembra el pánico entre los vecinos de Las Flores y La Granada con robos, arrebatos y disparos.

Tarde fatal. Aproximadamente a las 16.30 de ayer al menos un disparo de arma de fuego retumbó en la esquina de Orquídea y Ceibo, un sector de casas bajas conocido como Las Flores Este, al norte de la Circunvalación. Cuando los vecinos salieron a ver qué ocurría se encontraron con el cuerpo de un chico tendido en la calle, junto a una zanja con el agua servida casi a tope.

"Le dicen «Cabezón» y se llamaba Nicolás", murmuró una vecina consternada y con muy pocas intenciones de brindar más datos. Luego se supo que el apellido de Nicolás era Báez y que estaba domiciliado a unas cuadras de donde lo sorprendió la muerte, en el barrio 17 de Agosto. También se oyó el nombre de un tal "Agustín" y la teoría de una violenta bronca entre adolescentes comenzó a sobrevolar el lugar.

Silencio. Entre la tristeza y el respeto, un masiva y silenciosa consternación reinaba en el lugar. El cuerpo de Nicolás yacía junto a la zanja mientras se agolpaba un centenar de personas de todas las edades: niños que salían de la escuela, algunos con sus padres; hombres que regresaban de sus trabajos en motos o bicicletas y paraban a enterarse qué había pasado; jóvenes mujeres con sus pequeños en brazos.

Grandes y chicos, ancianos y adolescentes, todos con la mirada perdida en el cuerpo de un pibe que les mostraba, una vez más, cómo cotiza por estos días la vida para algunos chicos del barrio. Como si supieran muy bien, más allá de los nombres o circunstancias, qué había pasado.

Una mujer se acercó silenciosamente y depositó un rosario sobre el cadáver, tapado con una sábana y un plástico negro. A unos 20 metros, los familiares de Nicolás se fundían en un solo llanto de dolor e incredulidad. Detalles que no aparecen en las estadísticas con las que algunos pretenden explicar el mundo.

Broncas. Fuentes de la pesquisa a cargo del juzgado de Menores 3 inscribieron el asesinato del "Cabezón" en una escalofriante saga de enfrentamientos entre jóvenes de entre 15 y 21 años que eclosionó el 25 de noviembre de 2012 con tres homicidios en media hora. También entonces se mencionó a un tal Agustín, un chico de 15 años conocido como "Bola".

Según publicara La Capital a fines del año pasado, alrededor de las 20.30 de aquel domingo Antonio Silvero fue mortalmente baleado en el cruce de Pasaje 507 y 512, en inmediaciones de España al 6100. El adolescente de 16 años, que vivía a dos cuadras de allí, fue llevado por familiares al hospital Roque Sáenz Peña, donde murió minutos después como consecuencias de dos heridas de bala en la cabeza y en el pecho.

Un primo de la víctima sindicó a Bola como quien había disparado desde la otra esquina. En ese marco, según refirieron entonces fuentes de la investigación, minutos después del crimen dos amigos de Antonio fueron a buscar a Agustín.

Si bien no lo encontraron, en el cruce de Previsión y Hogar con Pasaje 521 se toparon con dos conocidos de Bola y les dispararon sin dudar. Cristian Ramón Machuca, de 21 años, recibió dos balazos calibre 9 milímetros en el pecho; y Santiago Marcelo Ruiz, de 16, fue alcanzado por un disparo. Como Silvero, ambos murieron en el hospital Sáenz Peña, adonde habían sido llevados por familiares.

Luego de este doble crimen fue apresado un joven de 18 años apodado Chuky. Y días más tarde fue detenido Nicolás Báez, que era amigo de Silvero. Según contó entonces su abogado, el chico asesinado ayer —entonces tenía 17 años— declaró ante la Justicia que había sido testigo del crimen de su amigo Antonio pero aclaró que luego se fue con los familiares del chico al hospital, por lo que al momento del doble crimen no se encontraba en el barrio.

Por su parte, Bola fue apresado diez días después mientras se merodeaba los Tribunales de Balcarce y Pellegrini. Para entonces, además del crimen de Silvero, tenía otros cinco antecedentes por portación de arma y dos intentos de homicidio contra chicos de Las Flores. Y al cierre de esta edición era buscado por el crimen de Nicolás Báez.

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