Hace dos años el diario La Capital publicaba en sus páginas el primer transplante renopancreático realizado en Rosario a una mujer de 33 años con una hija. Llevaba muchos años de diabética y fue priorizada por Incucai para ingresar primera en lista de espera. El páncreas funcionó, el riñón no, por lo tanto tuvo que volver a dializarse, en este momento casi todos los días; además tiene un problema en una pierna que le impide caminar y le genera mucho dolor. Cuando regresa de diálisis ya no tiene fuerzas para valerse por sus medios para caminar y debe permanecer en reposo muchas horas. Impotencia, furia, dolor, inenarrables sentimientos afloran a mi corazón de madre cuando a esto debo sumarle que los permanentes cortes de luz hacen que mi hija no pueda ni bajar ni subir las escaleras hacia el piso 11º de Pellegrini 583, donde vivimos. Ha permanecido acostada en el piso del palier de ingreso hasta que volviera la luz, ha tenido que faltar a diálisis, no quiero seguir enumerando sinsabores. Los cortes de luz se reiteran en forma permanente, envié cartas documento a la EPE, me dirigí a la Defensoría del Pueblo planteando el problema sin que me brinden ninguna solución. Utilizo este medio para exigir a la EPE que facilite un grupo electrógeno que alimente el ascensor de inmediato, ya que por el diseño y antigüedad del edificio no se puede colocar dentro de él. Exijo y espero inmediata respuesta, acá está en juego la vida de mi hija en una provincia "normal".



































