El sacerdote escolapio Rogelio Luis Pizzi, quien fue maestro de grado, profesor de matemáticas, física y cosmografía y director del Colegio Cristo Rey de Rosario, falleció el 10 de septiembre del 2002, a los 76 años. Fue un astrónomo reconocido, fundador y director del Observatorio Astronómico Cristo Rey, por más de 20 años, que funciona en la cúpula del quinto piso del Colegio. También una calle del Parque Urquiza, junto al Observatorio Municipal, lleva su nombre, como lo llevamos nosotros en el recuerdo, quienes lo conocimos y trabajamos con él. Varios hitos importantes tuvo en su vida de astrónomo, uno de ellos fue cuando Neil Armstrong, integrante de los primeros astronautas norteamericanos, a su paso por Rosario, recibió y saludó al padre Rogelio. Otro sucedió en la emocionante e inolvidable madrugada con sus amigos del Observatorio, cuando fotografiaron la caída de la Soyus 7, en nuestra zona, y tuvieron el honor de recibir una alta consideración del embajador ruso en la Argentina. Sus colaboradores, ex alumnos, que lo acompañaron durante innumerables madrugadas para observar el firmamento, continuaron y continúan su constante y silenciosa obra, junto a tantos observadores de los astros, estudiosos del firmamento como Busso, Sánchez y como los alumnos de la Escuela 1345, de Pujato, que tiene su propio Observatorio. Gracias padre Pizzi por ser el docente impulsor del estudio de la astronomía en nuestra comunidad, ilustrarnos minuciosamente sobre los eclipses, cometas, acercamiento de planetas, además de permitirnos utilizar el telescopio manual y el digital electrónico. El padre Rogelio Luis Pizzi, científico profundo y silencioso, fue declarado por el Concejo Municipal de Rosario “Ciudadano distinguido” en 1998. Quiero ofrecer un homenaje a este piadoso sacerdote, estudioso de los astros, amigo de los niños y de los humildes, capellán y catequista en Las Flores, quien encontró la manera de alabar a Dios como educador e investigador de las maravillas del universo. Como las estrellas, el padre Pizzi brillará en el cielo eternamente. ¡Descansa en paz y ruega por nosotros!

































