En sus 36 años de vida, Juan Alberto Bustos se encontró varias veces rindiendo
cuentas por problemas con la ley y en dos ocasiones fue condenado. La pena definitiva se la fijaron
en 2004: cuatro años de prisión que cumplió en el penal de Coronda, donde se volcó al culto
evangélico, y de donde salió en 2006.
Uno de los hechos que lo confinaron tras las rejas ocurrió la tarde del 23 de
diciembre de 2002, en Ecuador y pasaje 6 de Diciembre. Allí disparó seis o siete veces contra una
pareja que charlaba en la esquina. Eran Osvaldo B., quien resultó herido en una pierna y María S.,
con una lesión en el cuero cabelludo. Cuando la policía llegó ambos sindicaron al Chaperito como
autor de los disparos.
Pero luego desmintieron sus afirmaciones y Osvaldo B. se mudó a Santa Fe:
“Yo le tengo miedo a Chaperito, quiero salir de esta situación sin comprometer a mi
familia”, dijo a los jueces. En tanto, María S. admitió que no quería sindicar a Bustos
porque éste la había ayudado tras el ataque con los gastos de la atención médica.
Ante el retroceso de víctimas y testigos, Bustos fue absuelto. Pero en agosto de
2004 la Sala III de la Cámara Penal revisó el fallo y lo condenó a 1 año y 6 meses de prisión. A
esa pena le sumaron una a 3 años en suspenso que registraba por un robo agravado. Por ser
reincidente, cumplió las dos sanciones entre rejas, unificadas en 4 años.
Cuando fueron a buscarlo para enviarlo a prisión, Bustos sumó una jugosa
anécdota a su biografía: les exhibió a los policías la copia de un recurso de hábeas corpus y les
dijo que eso lo dejaba a salvo del arresto. Sin embargo, desde Tribunales se informó que tal papel
no existía, que Bustos había mostrado un recurso trucho y que por lo tanto debían volver tras
él.
Eso ocurrió el 5 de septiembre de 2004, cuando fueron a buscarlo a su casa y lo
sorprendieron escondido detrás de un auto en una vivienda vecina.
Tras su regreso al mundo libre, Bustos volvió a tener tropiezos con la ley. En
mayo de 2007 fue detenido por el robo a la whiskería Quo Vadis, del acceso norte a Zavalla, donde
cuatro ladrones le sustrajeron al dueño 500 pesos, dos juegos de llaves de su casa y un Peugeot
407. “Conozco a los ladrones. Me van a robar mi casa”, alertó el dueño del burdel a la
policía, que lo trasladó hasta su departamento del barrio rosarino de Pichincha. Allí, en el
palier, fue detenido un hombre de 36 que señaló a Bustos como su cómplice. El Chaperito estuvo un
mes preso por el asalto y fue desvinculado. Luego fue incriminado en un hurto. Esa era la única
causa que tenía abierta antes de su violento final.