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Un espeleólogo español murió en una expedición en Marruecos

"Las dos personas heridas recibieron los primeros cuidados médicos y serán evacuadas hacia un hospital", pero el "tercer espeleólogo falleció desgraciadamente", indicaron esas fuentes.

Domingo 05 de Abril de 2015

Uno de los tres espeleólogos españoles que llevaban tres días desaparecidos en el macizo del Atlas en Marruecos falleció ayer y los otros dos "fueron asistidos", anunciaron las autoridades locales de Uarzazate, en el sur del país.

"Las dos personas heridas recibieron los primeros cuidados médicos y serán evacuadas hacia un hospital", pero el "tercer espeleólogo falleció desgraciadamente", indicaron esas fuentes, citadas por la agencia MAP, que no dio la identidad de la víctima fatal.

No se sabe si las malas condiciones meteorológicas permitirán hoy el traslado de los dos heridos y del cuerpo de la víctima.

Los tres hombres "habían caído por un barranco de varios centenares de metros de altitud", en la localidad de Tarmest, precisaron las autoridades.

No los acompañaba ningún "guía profesional", añadieron.

Dos de los montañeros accidentados son dos policías nacionales granadinos de 41 años, el inspector de policía José Antonio Martínez, destinado en Almería, y Juan Bolívar, que trabaja en Madrid. El tercero es Gustavo Virues, de unos 26 años y originario de Cádiz. Los tres viajaron hasta Marruecos en un grupo organizado procedente de Sevilla y compuesto por nueve personas para "explorar distintas cuevas", según una fuente diplomática española.

Los seis miembros del grupo principal alertaron el martes a las autoridades, cuando sus tres compañeros no aparecieron en el lugar en el que habían quedado en Uarzazate.

"Los equipos de rescate de la Gendarmería Real han podido socorrer esta tarde a dos de los tres espeleólogos que se habían caído en un acantilado situado en la provincia de Uarzazate", explicaron ayer las fuentes marroquíes, lamentando la muerte de un tercer expedicionario. Los dos que sobreviven están heridos y han recibido primeros auxilios en el lugar. La intención es evacuarlos al hospital, pero aún no se sabe cuándo".

Los espeleólogos cayeron y quedaron atrapados en un acantilado de varios centenares de metros situado en la localidad de Tarmest, perteneciente al poblado rural de Iminulauen. En ese lugar, de acceso complicado, fueron localizados ayer.

Según fuentes diplomáticas españolas, los expedicionarios fueron avistados desde el aire por un helicóptero de la Gendarmería marroquí. Aunque inicialmente no se pudo establecer contacto con ellos, sí confirmaron que dos de ellos se encontraban bien y reaccionaron con señales al vuelo de las unidades destinadas a su búsqueda. Poco después dijeron que un tercero estaba herido.

Julia Ordóñez, esposa de uno de los espeleólogos, dijo que el ministro del Interior les había comunicado que uno de los tres hombres necesitaba asistencia sanitaria, pero se desconocía la gravedad de las lesiones que presentaba. Fue a última hora de la tarde de ayer cuando los equipos de rescate marroquíes llegaron junto a los tres espeleólogos, y confirmaron que había un fallecido. Las tareas de socorro continuarán hoy.

Espera. No hay comunicación por radio con los equipos de rescate, así que toda la información es "visual y llega con cuenta gotas". "Ahora se trata de buscar un sitio mejor donde pasar la noche y los equipos han llevado hasta este lugar tiendas y mantas", indicó el vocero. La operación es "muy compleja técnicamente", dijo.

Gustavo Virues, de 26 años, y Juan Bolívar y José Antonio Martínez, de 41, realizaban junto con los otros seis montañeros una ruta entre Marrakech y Uarzazate, en el sur de Marruecos.

Los dos subgrupos debían reencontrarse el martes en Taghrafet, pero del grupo de los desaparecidos sólo se presentó el guía que los acompañaba. Después de dejar pasar unas horas, por si acaso los tres espeleólogos se habían retrasado por las condiciones climatológicas, los otros montañeros avisaron de su desaparición.

Los agentes de la Gendarmería desplazados a los alrededores de Ouarzazate no lograron rescatarlos desde un helicóptero. Por ello, aterrizaron a unos 45 minutos a pie del lugar donde se encuentran para tratar de rescatarles por tierra, a través de una cordada.

El yoga no viola la libertad religiosa, según Corte de EEUU

El yoga que se imparte en las escuelas del Condado San Diego no inculca el hinduismo ni contraviene la libertad religiosa, falló un tribunal de apelaciones de California.

El Tribunal de Apelaciones ratificó el fallo de un tribunal de primera instancia que rechazó una demanda presentada por una familia que intentaba impedir que el distrito escolar de la Unión de Encinitas imparta yoga como alternativa a las clases ordinarias de gimnasia.

"Aunque la práctica del yoga podría ser religiosa en ciertos contextos, en la forma como se enseña en el distrito, tal como indicó el tribunal en su fallo, carece de cualquier elemento religioso, místico o espiritual", escribió la Corte en su opinión unánime de tres votos a favor y ninguno en contra.

Stephen y Jennifer Sedlock y sus dos hijos presentaron la demanda en la que afirman que el yoga fomenta el hinduismo e inhibe el cristianismo.

La familia se dijo decepcionada del fallo y señaló que consideraba sus opciones.

"Ningún otro tribunal en los últimos 50 años ha permitido que autoridades de escuelas públicas inculquen en niños rituales religiosos formales como la liturgia hindú de orar, inclinarse y adorar al dios sol", dijo el abogado Dean Broyles.

Paul V. Carelli, abogado del distrito escolar, dijo que no se llevan a cabo rituales en el salón de clases ni nadie adora al sol ni dirige rituales hindúes.

El distrito dijo que el yoga se enseña de manera secular para fomentar la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio.

El yoga se enseña en escuelas de diversas partes del país, pero se cree que es el primero con maestros de yoga de tiempo completo en todos los planteles.

Mediante un donativo de tres años de la Fundación K.P. Jois, un grupo sin fines de lucro que fomenta el yoga Ashtanga, los 5.600 estudiantes del distrito escolar reciben clases de 30 minutos dos veces a la semana. Unas 30 familias optaron por retirarse de las clases, que comenzaron en 2011.

El yoga Ashtanga es el "yoga de las ocho partes". Fue descrito por el escritor indio Patanyali (probablemente del siglo III a. C.) en su texto clásico Yoga-sutra (aforismos sobre yoga), el libro más antiguo sobre yoga.

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