El espectáculo presentado ante 20.000 rosarinos el domingo pasado en el Monumento a la Bandera, dio una muestra cabal de la convocatoria de este padre espiritual de nuestra Patria y en especial de Rosario, Don Manuel Belgrano. El filme Belgrano, la excelente organización del evento, el comportamiento de los asistentes y una espléndida noche junto al río generaron un evento de características históricas y únicas en nuestra ciudad, tal como se dijo desde el escenario: fue la convocatoria masiva más importante en la historia del cine argentino. Las estrofas del Himno Nacional abrieron el acto con un fuerte impacto de emoción que se repitió en las escenas de la jura de la bandera y al final, generando aplausos que sabían a amor y admiración por este hombre inigualable de nuestra historia nacional, quizá el único con verdaderas características de héroe, que fue llevado al cine magistralmente por un equipo de artistas y técnicos de primera calidad. Mis felicitaciones como argentino y rosarino a los generadores de este espectáculo inolvidable, a los responsables de su organización y fundamentalmente a cada uno de los 20.000 rosarinos de todas las edades y condiciones que se convocaron para rendir el más emotivo y justo de los homenajes a Manuel Belgrano, creador no sólo de nuestra enseña patria sino también ejemplo de coraje, sacrificio, generosidad, honestidad intelectual y amor a los ideales de una patria libre y soberana, sin retaceos ni medias tintas: un hombre cabal, un argentino modelo, de los que hace muchos años dejamos de ver y admirar. Alguien que murió en la más absoluta pobreza habiendo nacido en la abundancia y tan ignorado, habiendo gozado de las más altas distinciones. Pero aún vive, eso quedó claro: la historia juzga con sabiduría y sabe poner, con el tiempo, a cada uno en su lugar.
































