Creo que estamos en falta con quienes quieren ser diputados, concejales, senadores, al no ofrecerles una preparación previa. Esto lo pensé después de los planteos de la diputada María José Lubertino (kirchnerista). No es la primera vez que trata problemas como fue el de poner “dispenser” de preservativos en las escuelas (para mayores de 11 años). Y ahora contra los huevos Kinder por tener un color para cada sexo. Pregunto a esa legisladora y a tantos otros: ¿no han hecho una lista con los problemas del país, jerarquizándolos según su importancia? ¿No han pensado en la necesidad de instalar escuelas técnicas con contenidos específicos según las zonas ayudando así al logro de empleo? ¿Qué se hace contra la pobreza? Y no digan que hay planes por cuanto con ellos sólo se hace asistencialismo momentáneo y no se sientan bases para la erradicación del problema a largo plazo. ¿No sabrán que el problema sanitario es tremendo, sobre todo en ciertas provincias donde para acceder a un centro de atención médica hace falta recorrer muchos kilómetros y sin medios públicos de transporte? ¿No conocen que hay menores delincuentes para quienes faltan leyes que ayuden a su recuperación? Y así podría seguir con una lista que creo, llega al infinito. Por eso estimo oportuno que los aspirantes a legisladores tengan una preparación donde se informen de sus derechos y deberes, de la necesidad de presentar proyectos de envergadura acordes con la necesidad del país y no tonterías para que alguna vez figure su nombre. También se los debe concientizar en que deben responder ante el pueblo en relación con el sueldo que ganan, ya que no son cargos para figurar. Será cuestión de implementar algo en bien de todos.































