Voy a contar la triste historia, siempre repetida a la que somos sometidos los que padecemos una discapacidad física. Las líneas de ómnibus de larga distancia (citaré algunas a modo de ejemplo: Chevallier, Urquiza, Empresa Argentina, El Rápido, Andesmar) reiteradamente se han negado a permitirme viajar en horarios de "coches-cama". El argumento es que los discapacitados debemos viajar en los coches más baratos, no importa que no nos convenga el horario, y agregan que solamente puede viajar un discapacitado por ómnibus. Padezco una incapacidad total, certificada debidamente y poseo el correspondiente certificado. Mi discapacidad obedece a que mi columna vertebral quedó en pésimo estado, después de dos malas praxis, pero éste no es el tema. Quiero agregar que además en los coches más baratos debo viajar arriba y lo mismo pasó con una señora también discapacitada motriz (con bastón y con dificultad ostensible) que coincidió conmigo en un congreso en Mendoza entre el 1º y el 3 de abril de este año. Los boleteros no aceptan protestas ni escuchan reclamos, porque son decisiones de la empresa y disponen que efectúe el reclamo ante la autoridad de aplicación, que depende de la Secretaría de Transporte nacional, Comisión Nacional del Transporte Automotor, que posee una oficina (casi oculta) en la Terminal Mariano Moreno y a la que debería acceder luego de "trepar" una larga y dificultosa escalera. Claro que no pude hacerlo y bajó un señor, fue hasta una boletería y a su regreso me dijo lo mismo que el empleado de la ventanilla de la empresa, y que iniciara un trámite por escrito. Claro que no pude, porque tenía que viajar y no tenía tiempo para un largo trámite. Entonces, busqué el apoyo del Inadi, porque lo que nos hacen es absolutamente discriminatorio, pero el Inadi me dijo desde Santa Fe, porque parece no tener delegación en Rosario, que iniciara el trámite burocrático en la oficina antes dicha. Lo curioso es que ese famoso organismo creado y dotado de gran presupuesto (el año pasado María Raschid recorrió el país en avión para promover la unión de personas del mismo sexo) para eliminar las discriminaciones, no está a mi alcance, no me cubre, no me representa, no me defiende, y sigo siendo discriminada por mi discapacidad física. Yo le pido a quién corresponda, que se ocupen de los discapacitados motrices a la hora de hacer viajes de larga distancia, sea por trabajo, sea por salud o sea por placer tenemos los derechos que la ley nos acuerda, más allá de las disposiciones de la empresas de transporte. Cada vez que quiero viajar es como si me castigaran por no tener las mismas posibilidades físicas del resto de la gente.






























