Luego de transitar nuestra hija 22 años por esa terrible y silenciosa enfermedad que es la diabetes, que a consecuencia y además de otras complicaciones le trajo aparejado insuficiencia renal crónica; debiendo someterse desde hace dos años aproximadamente a diálisis, llegó por fin el tan anhelado trasplante reno pancreático. Ello se produjo el día 6/12/12 en el Sanatorio Parque de esta ciudad, siendo el primero realizado en la provincia. Fue posible gracias a la donación de sus órganos de un joven de 21 años muerto trágicamente, que era donante por voluntad y avalado su deseo, tras el fallecimiento, por sus familiares. Expresamos nuestro más infinito agradecimiento por esa acción y deseamos sirva de ejemplo para que otros lo imiten y así prolongar vidas con mejor calidad. Merecen que destaquemos también el inmenso agradecimiento al equipo de trasplantes, del Sanatorio Parque, en particular a su jefe, doctor José Luis Sgrosso, al cirujano Gabriel Illañes y a la doctora María Cristina Vázquez, quienes con su fina sensibilidad humana y amor por la profesión, no escatimaron esfuerzos, dejando de lado sus horas de descanso; para estar siempre junto a nuestra hija y nosotros. También a los doctores Ana María Linchenco, Sebastián Rodríguez, Germán Stankevicius, Sebastián Jauretche y Victoria Sgro. A las enfermeras y mucamas del sector de aislamiento, también muchas gracias, como así también al personal administrativo del sanatorio. Al personal de Iapos delegación Rosario y médicos auditores, por la rapidez en la ejecución de todos los trámites, poniendo de manifiesto su eficiencia y su calidez humana. A los amigos que nos acompañaron incondicionalmente, para alentarnos en momentos difíciles. A los seis jóvenes, dadores de sangre, por la inmediatez en su respuesta. A nuestra hija, que al aceptar ser trasplantada demostró, una vez más, que con firmeza y valentía, asumiendo los riesgos que ello significaba para su salud y que los tuvo, se puede.

































