Un hombre buscado por balear a su novia y matar al amante de ésta se suicidó la madrugada de ayer tras ser rodeado por tiradores en el noreste rural de Inglaterra, dijo la policía británica. Raoul Moat, un ex portero de discotecas de 37 años que había expresado su resentimiento con la policía, fue rodeado por agentes armados en una zona de la pintoresca localidad de Rothbury, en Northumberland, donde había estado viviendo la semana que la policía lo estuvo cazando en medio de una histeria colectiva por la peligrosidad del acusado.
El fugitivo había declarado la guerra a la policía, que acudió incluso al Ejército en busca de asesoramiento.
Un tortuoso fin. Era un hombre fuerte con anchos hombros, un antiguo portero al que siempre dominó la soledad: tras un asesinato, una historia de celos y una huida durante días, el supuesto “pistolero fugitivo” se suicidó.
Al final, Raoul Moat no encontró otra salida y se pegó un tiro en la cabeza. Con ese acto desesperado, el hombre de 37 años y padre de tres hijos puso fin a una de las mayores intervenciones policiales de la historia británica.
Durante una semana lo buscó la policía, después de que supuestamente matara a un hombre, hiriera de gravedad a dos personas y anunciara por carta una masacre. Parecía como si se le hubiera tragado la tierra y se temía que apareciera de repente en algún lugar y cumpliera sus amenazas de matar a más gente.
Cientos de policías registraron noche y día bosques, praderas, cuevas y recodos fluviales en la región del norte de Reino Unido, cerca de la ciudad de Newcastle. Hasta el Ejército se activó para ayudar.
Un avión dotado para operaciones de guerra sobrevolaba los pueblos y toda la región se paralizó al saber que el supuesto asesino estaba en algún lugar ahí fuera.
Las escuelas eran vigiladas y los automóviles registrados, mientras la policía llamaba a la gente a cerrar puertas y ventanas y salir sólo en caso necesario.
Todo comenzó el 1 de julio. Después de casi cinco meses en prisión acusado de lesiones corporales, Moat salió en libertad. En su Facebook escribió: “He salido de la cárcel. He perdido todo, mi trabajo, mi casa y como si no fuera suficiente mi chica se ha ido con otro. Miren lo que pasa ahora”.
Dos días después, Moat disparaba contra su ex novia Samantha Stobbart, el compañero sentimental de ésta, Chris Brown, quien falleció, y el agente David Rathband , quien quedó malamente herido.
Moat disparó también contra un agente policial sin avisar y “declaró la guerra” en una carta a la policía. Después desapareció en un denso bosque de la zona. La policía halló una tienda de campaña, restos de fogatas y otras pistas, pero no a Moat. Hasta que de repente fue encontrado en el pueblecito de Rothbury. Durante horas estuvo tumbado en una pradera cerca de un río, acorralado por la policía fuertemente armada.
Los expertos hablaron con él hasta la noche y llamaron a sus amigos para ayudar. Pero al final se pegó un tiro en la cabeza. Al parecer murió de camino al hospital.
Tras el aspecto de macho del padre de tres hijos se escondía al parecer una enorme soledad.
En las últimas horas previas a su muerte gritó al parecer a la policía: “Nadie se preocupa por mí”. Los habitantes dijeron haber oído cómo Moat hablaba de su familia. “Nunca tuve un verdadero padre”. Los días anteriores la madre de Moat, con la que no tenía contacto desde hacía 18 años, dijo a los medios: “Sería mejor que mi hijo estuviera muerto”.
Recuerdo del horror. La región donde se suicidó el portero homicida aún aparecen los fantasmas de una masacre perpetrada por un taxista, quien mató a 12 personas y dejó a otras 25 heridas en varias poblaciones de Cumbria, una zona turística en el noroeste inglés.
El 2 de junio pasado, la policía encontró el cuerpo del sospechoso, un taxista llamado Derrick Bird de 52 años, en una zona boscosa cercana a la pequeña localidad de Boot, quien tenía dos armas de fuego.
Los ataques alarmaron a la Cámara de los Comunes, según precisó el primer ministro británico, David Cameron.
Por su parte, la reina Isabel de Inglaterra dijo compartir el “duelo y el horror” del país.
Fue ese el peor suceso delincuencial ocurrido en Inglaterra desde 1987, cuando un fanático de las armas mató a 16 personas en Hungerford, Berkshire. l