Estoy acostado en la cama junto a mi mujer, escucho a mi beba respirar y no sé por qué me pregunto si todo tiempo pasado fue mejor. Se escucha eso muy seguido. ¡En qué catástrofe se sume el mundo! Pero rápidamente me doy cuenta de que no. De que estamos viviendo un futuro, un presente que es mucho mejor, que la rueda del mundo gira y quiero creer que progresamos, a pesar de todo, a pesar del capitalismo brutal, de las guerras, de Bin Laden y algunas nuevas enfermedades. Pienso en cosas pequeñas. Recuerdo que cuando yo era pibe ser hijo de padres separados era… “¡uy, Pablito es hijo de padres separados! Seguro que Pablito iba a ser violador o falopero”. El tiempo nos ha demostrado que no. ¡Y divorciarse! Un montón de mujeres sometidas, y me atrevo a pensar de hombres sometidos, estaban condenados porque… ¡divorciarse! ¡Sacrilegio! ¡Y ser homosexual! ¡Dios mío! Hoy en día tenemos el orgullo de vivir en un país donde se ha legalizado el matrimonio gay, somos un ejemplo en el mundo. ¡Antes que Francia!, Y ser gay ya no es una vergüenza. Puedo pensar en miles de cosas que son mejores ahora que en el pasado. Será que todavía no estoy viejo, será que pensar esto me alivia, será que a pesar de todo a nuestros hijos les espera un mundo mejor. Todo tiempo futuro fue mejor y la frase suena descalabrada, pero aunque nos cueste creerlo todo tiempo futuro fue mejor.
































