Mientras la defensa de Daniel Fernández solicitó su absolución por falta de pruebas, la fiscalía pidió reclusión perpetua para el imputado del crimen de Meir Romano. Por el hecho ya fue condenada la ex pareja de la víctima. El veredicto se conocerá el viernes.
Romano tenía 87 años cuando fue hallado muerto de una brutal golpiza en su departamento de Salta y Paraguay, el 27 de noviembre de 2011. Ese día fue detenida su ex pareja Ramona Casco, quien confesó en sede policial su participación junto con Fernández, que le alquilaba una pieza en su casa de Puente Gallegos. En cuanto al móvil, la mujer alegó tenía una relación muy agresiva con el anciano y que luego de una discusión recibió una propuesta de su inquilino para ir matarlo y robarle dinero que presumían que tenía.
Casco, de 56 años, y Fernández, de 36, habían sido procesados por el crimen pero sólo él llegó al juicio oral, ya que la mujer aceptó en un proceso abreviado una pena de 16 años por robo seguido de homicidio.
Alevoso. El juicio oral empezó el lunes y ayer se oyeron los alegatos. El fiscal Esteban Franichevich concluyó que, en virtud de pruebas y testimonios, Fernández mató a Romano con ayuda de Casco. "La condenada lo imputó en forma vehemente y hasta burdamente dramática al narrar el hecho. Además hay pruebas que añaden verosimilitud a sus dichos", evaluó el fiscal, para quien Ramona y Daniel urdieron una "empresa común" para, "en principio, ir a robarle a la víctima".
Franichevich resaltó la "predisposición" del acusado. "Fue preparado con un hierro en un bolso, guantes y ropa para cambiarse. Sabía lo que hacía y que tenía la partida ganada de antemano", dijo al fundamentar la alevosía a partir de la "comodidad" con la que ejecutó el crimen. Luego justificó el agravante del ensañamiento en "la violencia innecesaria para matar a un hombre de 87 años que pesaba 44 kilos". Violencia "desmedida" que quedó manifestada en el cadáver. En tal sentido pidió una pena de reclusión perpetua.
Palabras. La defensora Carina Bartocci basó su pedido de absolución en las contradicciones surgidas de las "cinco versiones" que Casco brindó del hecho durante el proceso. "La prueba fundamental contra Fernández es su relato, pero éste nunca fue el mismo", señaló la abogada.
"Dijo que Fernández la amenazaba, pero también que le impidió robarse un reloj de oro. Si ella lo retó y él obedeció no se entiende qué tanto miedo le tenía", apuntó como ejemplo de incoherencia en el relato.
Tras remarcar que no hubo pericias que situaran a Fernández en la escena del crimen, la abogada concluyó: "La principal prueba carece de credibilidad. Ella nunca mantuvo su versión de los hechos. ¿Cuál habrá sido la verdad?". Y alegó que para que el testimonio de un coimputado sea suficiente "se necesitan más datos porque si no todo se reduce a los dichos de ella contra los de él".
Luego de escuchar los alegatos el juez a cargo del tribunal unipersonal, Edgardo Fertita, anunció que se expedirá el viernes a la mañana.