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Ser cínico

Ante el sometimiento de tanta información tendenciosa, y manipuladora, probemos reflexionar evitando actuar luego sólo en base a lo influenciado. Por ejemplo, buscar similitudes con la actualidad...

Miércoles 22 de Abril de 2015

Ante el sometimiento de tanta información tendenciosa, y manipuladora, probemos reflexionar evitando actuar luego sólo en base a lo influenciado. Por ejemplo, buscar similitudes con la actualidad, repasando "La ilusión de vivir", de Enrique Rojas Montes, refiriéndose al cinismo: "Cínico es un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada". Vivimos una realidad plena de cinismo, de etiquetas, y más etiquetas. Son las ganas y la preocupación por imponer un concepto y englobar en él a una persona. Un cínico solo actúa, no cambia, y mucho menos se compromete para el cambio. Un cínico es alguien frustrado, impotente, resignado frente a una realidad personal que cree inmodificable. Más aún, el cínico se siente sólo, y por eso lo expresa con comentarios que, en el fondo, buscan unir más gente a su decepcionada causa. El cínico no es pasivo, sino que aplica un esfuerzo perverso para compartir y sumar gente a su propia frustración. El peligro social para esta patología es que el cinismo es contagioso. El cínico es expresivo, y disfrazado de comentarios satíricos, intenta contagiar a quienes lo rodean para que lo acompañen en su desesperación, y en su sensación de impotencia. El cínico es peor que alguien negativo, es un negativo con actitud. Una persona negativa analiza y exagera una sola cara de la moneda. Se encarga de exponer todos los defectos de una idea, de plantear el peor escenario, el cínico no analiza, simplemente destruye. El cínico no necesita análisis, no necesita motivos, se basa en su propia frustración para justificar su negativa. Más aún, el cinismo crece y se alimenta de sí mismo, un cínico es alguien frustrado. Alguien que en algún momento intentó cambiar las cosas y no tuvo éxito, por consiguiente intenta y trata de convencer al resto en repetir la frustración varias veces. Si reunimos algo de resignación, una pizca de frustración personal, un toque de expresividad, y una crítica despiadada contra lo que el cree inadecuado para sí mismo, por arte de magia, tenemos un auténtico cínico. El cínico justifica sus comentarios en la experiencia; el problema es que dicha experiencia es la suma de eventos cínicos anteriores.

DNI 6.077.533

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