Tres circunstancias en un breve tiempo vividas por mi familia nos hicieron ver que se puede, pero nunca solos, siempre juntos. Nosotros tenemos el privilegio de pertenecer a la Caja de Ingenieros, institución que con un staff de personas son modelo de ética y moral, y que desarrollan sus tareas con absoluta generosidad y responsabilidad. Un momento especialísimo que tuvimos que experimentar con mi esposo, así lo demostró. Hacer una mención especial a la gestión de la intervención de mi hija, de Patricia Antonioni, Evangelina Bruschini y Ana Steinsleger. Juntamente con el Sanatorio Americano con mi problema coronario tratado con comprensión y contención por el doctor Mario Ciafardoni y su equipo. Y en la angustiante y urgente situación que vivió mi hija descubrí nuevamente una insondable riqueza que poseen los doctores Hadad, Roldán, Moljo, De Ascencao y su equipo. Y todo el personal en general. Me llevan hoy a dar las gracias a todos por haber estado junto a nosotros y permitirnos reafirmar que siempre se puede salir con fe en Dios y en los seres humanos, con la esperanza puesta en el simple hecho de seguir viviendo.


































