Se quiera o no, se ha largado la carrera hacia la Presidencia, elección que ocurrirá en octubre de 2011 a pesar de que muchos están haciendo el esfuerzo para que suceda antes (la nostalgiosa servidumbre a los uniformados). Algunos de los candidatos son engañosos: Cobos, cuya jerarquía no llega ni a traidor. Binner, que de entrada se alió con los patrones del campo. Duhalde y Menem, que en la práctica renegaron del peronismo. Reutemann, nihilista, ¿peronista?, patrón de campo. Carrió, la nostálgica de la Santa Inquisición. Alfonsín, el nuevo, con el peso del apellido de quien perdiera tantas batallas éticas y jurídicas. Kirchner que perdió la elección del 28 de Junio. Por ahí, sueltos, en las sombras por ahora, De Narváez, Solá, Schiaretti, los socios rurales Biolcatti, Buzzi, De Angeli. Ninguno de ellos tiene un proyecto de mejorar la condición de vida de los habitantes. No les interesan los trabajadores, los jubilados, la Justicia, los aborígenes, verdaderos dueños de la tierra que pisan. Pero a no desesperar. Ganaremos el Mundial de Fútbol y tendremos presidente y proyecto popular como nos merecemos.


































