París.— El presidente francés, Nicolas Sarkozy, presionado por amenazas de
huelga, anunció ayer un nuevo paquete de recortes impositivos y beneficios sociales para ayudar a
las familias más vulnerables, en medio de la peor crisis económica del país en décadas y de un
estallido social en el Caribe francés.
Las nuevas medidas, que demandarán una inversión estatal de 3.300 millones de
dólares, fueron anunciadas durante una reunión en el Palacio del Elíseo, de la que participaron
sindicatos, asociaciones patronales y los principales ministros del gobierno encargados de asuntos
económicos.
Sarkozy propuso recortes de impuestos para hasta cuatro millones de hogares, un
aumento de los beneficios para los trabajadores suspendidos y una serie de prestaciones mensuales
para desocupados.
También se mostró a favor de una propuesta gremial de crear un fondo de 3.000
millones de euros para recapacitación laboral, que será financiado por el Estado en un 50 por
ciento.
La denominada "cumbre social" se realizó en medio de las peores condiciones
económicas que enfrenta Francia en varias décadas, y en coincidencia con un creciente malhumor
general en torno al manejo de la crisis por parte del conservador Sarkozy.
El mes pasado, 2,5 millones de personas tomaron las calles en el marco de una
protesta nacional que dejó al país sin transporte, ni educación, ni hospitales, ni correo. Una
segunda jornada de paro nacional está convocada para el 19 de marzo, y los anuncios se
interpretaron como un manotazo de Sarkozy para evitar más manifestaciones como las del mes
pasado.
Víctima fatal. Para peor, una huelga general mantiene paralizada desde hace un
mes la isla de Guadalupe, en el Caribe francés. El paro degeneró esta semana en disturbios, y un
activista sindical se convirtió el martes por la noche en la primera víctima mortal desde el
comienzo de la huelga, al ser muerto de un balazo en Guadalupe, informó la policía.
La víctima, Jacques Bino, de unos 50 años, fue baleado a bordo de su auto por un
grupo de jóvenes apostados en un piquete que abrieron fuego contra la policía en Pointe-a-Pitre, la
principal cuidad de la isla.
El primer ministro francés, Francois Fillon, condenó en un comunicado la
"violencia extremadamente seria" en Guadalupe, y el ministro del Interior convocó para hoy a una
reunión de crisis para tratar la deteriorada situación de seguridad.