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San Lorenzo y Sarmiento, la esquina más contaminada del área central

La concentración de gases perjudiciales para la salud supera allí ampliamente la media de todo el centro y duplica la de las peatonales. Es la intersección con peor calidad del aire, según reveló un estudio de la Universidad Tecnológica Nacional y el municipio.  

Domingo 22 de Septiembre de 2013

San Lorenzo y Sarmiento es una esquina bella: el edificio Hesperia, construido por Tito y José Micheletti, y la antigua casona del Banco Francés, enfrente, le dan una impronta particular. Ese lugar es, también, la intersección con peor calidad del aire del centro rosarino. La concentración de contaminantes supera ampliamente la media del área central y duplica el valor hallado en el cruce de las peatonales Córdoba y San Martín.

A quienes viven o trabajan en el cruce de Sarmiento y San Lorenzo el dato nos los sorprende. "¿Cómo no va a ser así? Basta mirar lo que es el tránsito", apunta Ramiro desde el quiosco de diarios que, desde hace más de 30 años, funciona en esa ochava. "De lunes a viernes, el movimiento empieza a las 8 y ya no para. No sólo circulan muchos autos y colectivos, sino también los camiones que abastecen al depósito de La Gallega y los transportadores de caudales", describe. Otra antigua vecina del barrio se suma: "En los últimos años hasta cruzar la calle da miedo", advierte.

Por San Lorenzo circulan 15 líneas de colectivos. En febrero del año pasado debutó en esa arteria el carril exclusivo para el transporte público y, de acuerdo a las evaluaciones del municipio, si bien su implementación logró reducir los tiempos de viaje en ómnibus y los accidentes en proporciones significativas, no se observaron modificaciones importantes en los volúmenes de vehículos particulares.

La opinión de algunos comerciantes de la zona es coincidente: la medida no alcanzó para evitar la congestión vehicular. "El tránsito es complicado todo el día, el carril exclusivo no cambió mucho", asegura Luciano, desde la ferretería de San Lorenzo al 1100. "Está pesadísimo. No hay una mañana sin inspectores de tránsito", apuntan las empleadas del bar de la esquina.

Los números. Desde 2005 la Secretaría de Servicios Públicos de la Municipalidad, mediante un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), realiza un mapeo de la calidad del aire en el microcentro de la ciudad. Para esto, en trece esquinas del triángulo comprendido entre Oroño, Pellegrini y el río se instalaron aparatos que miden los niveles de dióxido de nitrógeno, uno de los contaminantes más frecuente en zonas urbanas, ya que se genera en todos los métodos de combustión de vehículos y la calefacción de edificios.

El último informe sobre evolución de los niveles de contaminantes en el área central —que coteja los valores anuales promedio entre 2005 y 2012— advierte que "a pesar del constante crecimiento del parque automotor, los niveles hallados se mantienen relativamente constantes". Entre esos años las mediciones van desde un mínimo de 37 microgramos por metro cúbico (del 2006) a un máximo de 48 microgramos/m3 en el 2008. En 2012 el promedio fue de 46 microgramos/m3. Lo que indica una calidad de aire que se mantiene dentro de parámetros aceptables (ver Ni Berlín, ni Lima).

No obstante, no en todo el centro se respira lo mismo. Las trece estaciones de medición arrojan notables diferencias, sostenidas a lo largo del tiempo. Y en esto, la esquina de Sarmiento y San Lorenzo se desmarca. De 2005 a 2012 fue la ochava que presentó la mayor concentración de dióxido de nitrógeno, con un valor promedio para todos los años de 59 microgramos/m3, once puntos por encima del máximo histórico registrado en todo el área central.

En cambio, Paraguay y Rioja, Entre Ríos y Urquiza, Santa Fe y Corrientes, Salta y Moreno, la plaza Sarmiento y Maipú y Rioja presentan valores cercanos a los 50 microgramos/m3.

La menos afectada es la zona circundante a la estación ubicada en Córdoba y San Martín, lo cual es lógico dado que se trata de una zona peatonal. Allí, las mediciones no superan los 30 microgramos/m3.

Lluvia y viento. La calidad del aire en las ciudades varía en función del viento, la lluvia y la temperatura, pero también de factores relacionados con las emisiones de vehículos y la presencia de edificaciones en altura, espacios verdes y tipo de arbolado urbano. Todo esto condiciona la dispersión de gases contaminantes y produce áreas donde respirar es un reflejo más saludable.

"Las mediciones realizadas en el centro de la ciudad nos sirven para determinar tendencias. La variación entre las distintas zonas es sin duda multicausal, tiene que ver con las medidas adoptadas sobre el tránsito vehicular y con la renovación de la flota de vehículos, pero también con cuestiones climáticas y el desarrollo de la construcción en la ciudad. La costa sobre el Paraná es una generosidad de la naturaleza que hace que los niveles de contaminación no lleguen a cifras alarmantes. De todas formas, esto no significa que mejorar las concentraciones de estos contaminantes no represente un desafío", advierte Daniela Mastrángelo, coordinadora técnica de Planificación Ambiental del municipio. —¿Cómo se reduce ese impacto? —Restringiendo el uso de automóviles. Nadie duda de que la modernidad y el incremento del consumo llevan a que la gente tenga un vehículo, pero tampoco que esto impacte en la calidad del aire en las ciudades.

Parámetros

La ordenanza local sobre calidad de aire (Nº 5820/94) no fija parámetros sobre la concentración de dióxido de nitrógeno. La comunidad europea, desde el 2010, establece un límite de 40 microgramos/m3 y para las normativas de Brasil y Perú los topes alcanzan los 100 microgramos/m3. Durante 2012 en el centro rosarino se detectó un promedio de 46 microgramos/m3. La exposición a largo plazo a altos niveles de dióxido de nitrógeno puede aumentar el riesgo de aparición de síntomas respiratorios y alergias.

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