Tenemos mucho más recursos naturales que países desarrollados como Japón y somos una sociedad altamente alfabetizada y de un nivel cultural medio muy importante en relación a otros países latinoamericanos. Pero convivimos con un gran número de personas en la franja de la pobreza e indigencia, que va en aumento. Querer atribuir la actual situación de nuestro país a factores externos es mentirnos nosotros mismos. Es indudable que todas las crisis internacionales nos afectan y dejan su secuela, pero no explica el incremento del hambre y la desocupación. En consecuencia, nuestra crisis es profundamente política. Vemos progresar a países vecinos mucho menos favorecidos que el nuestro. ¿Cómo han logrado crecer en los institucional, político y económico? Es verdad que sin desarrollo y equidad social no hay progreso económico que valga. Hasta los Estados Unidos lo han comprendido y aprendido luego de la gran crisis mundial originada en ese país. El presidente Obama ha dicho que terminando con el unilateralismo de su antecesor G. W. Bush, al mundo no le puede ir bien si a los EEUU les va mal y viceversa. China, con un régimen comunista pero abierto al mundo, ha logrado un desarrollo económico envidiable (con perdón de Borges que decía que ninguna envidia es buena), La pregunta es: ¿por qué nuestro régimen político no nos permite lo mismo? ¿Tan insalvables son las deficiencias del mismo que neutralizan todos los intentos de despegue? Debiéramos utilizar todas las herramientas a nuestro alcance que nuestro régimen político, nos guste o no, nos brinda para iniciar la tan anhelada y siempre postergada recuperación.
































