En virtud de la carta de lectores publicada por Jorge Luis Risiglione en la edición del jueves 19 de abril del diario La Capital, como presidente del Concejo Municipal me resulta pertinente realizar algunas aclaraciones respecto al tratamiento en el ámbito legislativo de la construcción del gimnasio del Rowing Club de Rosario. En primer lugar, es correcta la apreciación de Risiglione en cuanto a que los concejales deben velar por el desarrollo y crecimiento de la sociedad. Por tal motivo, es importante informar que, lejos de enviar a demoler las instalaciones del club como se escribió, hoy más que nunca es posible arribar a un acuerdo entre las partes intervinientes, es decir, la comisión directiva de Rowing y los vecinos. A titulo informativo, debe remarcarse que el proyecto original se excedía en altura en el doble de lo permitido en el área. En tanto, la presentación alternativa no conformó a los vecinos ni a los integrantes de la Comisión de Planeamiento del Concejo, quienes observaron muy pocos cambios respecto al primer envío. Luego, se intentó una mediación con el Colegio de Abogados, que no prosperó por falta de voluntad de las partes. En cambio, el último proyecto es considerado razonable y viable tanto para el club como para los vecinos. Para finalizar, vale aclarar que el Concejo Municipal jamás rechazó ni al Club Rowing ni a ninguna institución, organización civil o ciudadano que se haya acercado a plantear un problema. En todo momento, la intención siempre consiste en mediar para resolver los conflictos, algo que en este caso puntual muy probablemente pueda ocurrir.
































