El 7 de mayo de 1731 debe ser recordado y valorado por la comunidad rosarina dado que en esa fecha el padre Ambrosio Alzugaray, de acuerdo a lo dispuesto en la creación del Curato del Pago de los Arroyos, se hace cargo de la primera iglesia, entonces capilla, recientemente construida en el sitio que hoy ocupa nuestra catedral. Alzugaray no sólo fue nuestro primer cura, sino también el fundador de la primera escuela y su primer maestro y quien entronizó en la capilla una imagen de la Virgen del Rosario formándose a su alrededor la aldea, luego el pueblo y lo que hoy es la ciudad. La zona, en muy rápido crecimiento poblacional, empezó a ser nombrada por sus primeros vecinos como Capilla de la Virgen del Rosario, luego como Capilla del Rosario y finalmente como Rosario, es decir, que fueron sus habitantes, el pueblo todo quien decidió que fuese Rosario el nombre elegido para su comunidad. Nuestra ciudad no tuvo fundador oficial que determinara su jurisdicción y su nombre, pero existía, "había nacido", y por qué no podía tener una denominación que la identificara. Así entonces lo hizo la gente dándole su actual y bello nombre. Pocos ejemplos se conocen donde espontáneamente el pueblo lo haya decidido, motivado en nuestro caso por la presencia de la imagen de la Virgen del Rosario. Fallecido Alzugaray, sacerdote criollo, fue reemplazado por el sacerdote español Cossio y Therán quien encarga a España una nueva imagen de la Virgen que es la que hoy se encuentra en el camarín de la catedral. La primera imagen, realmente hermosa y tallada en suelo nacional fue rápidamente olvidada y su ubicación desconocida, pero después de tantos años de oscuridad válidos documentos y fuertes testimonios recientes indican que esa imagen, la que motivó el ilustre nombre de nuestra ciudad, se encuentra en el Instituto Cristo Rey en la localidad de Roldán. Rosario y sus alrededores deben rememorar los hechos significativos que hacen al origen de la ciudad y su zona cuyo desarrollo y progreso se deben fundamentalmente al esfuerzo de su gente.

































