En reiteradas oportunidades han violado las sepulturas de mis familiares en el cementerio La Piedad y han roto y robado las placas, un Cristo y nombres allí existentes. Ante todos mis reclamos verbales efectuados con anterioridad nunca he tenido respuesta alguna que pueda satisfacer en lo más mínimo a mis reclamos, dejándome un estado de desasosiego y angustia por la falta de comprensión y de interés para resolver el problema planteado. Y siempre he vuelto a reponer los elementos robados o dañados. Recientemente he vuelto a ser objeto de la violación, roturas y robos y al estar exhausto de solicitarles soluciones y no obtener absolutamente ninguna satisfacción, me presenté primero ante el encargado del cementerio Juan Valiente y luego ante el director general de cementerios Edgardo Pereyra. Ambos funcionarios públicos en forma descarada ponen cualquier excusa y nunca se hacen cargo de que son ellos los responsables directos de los robos y de las usurpaciones que se producen, razón para la cual ya les solicité mediante expediente presentado me abonen los gastos en que he incurrido para reponer los elementos faltantes, caso contrario iniciaré acciones legales contra la Municipalidad. Esos funcionarios por su falta de sensibilidad nunca podrán comprender la angustia y el estado de vejación que se siente al llegar a la tumba de tu madre y ver que ha sido ultrajada violentamente y no queda ni la foto. Es una vergüenza lo que pasa en los cementerios de la ciudad y más vergonzosa aún la complicidad o falta de capacidad de los funcionarios responsables de cuidar por los bienes de los ciudadanos que pagamos rigurosamente todas las tasas y servicios correspondientes.


































