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Robaron un millón 800 mil pesos de la caja fuerte de una distribuidora en zona oeste

Golpe preciso en la zona oeste. Fue durante la madrugada de ayer. Los ladrones violentaron el techo de la empresa y desactivaron el sistema de alarma del gran depósito.

Sábado 02 de Noviembre de 2013

Al menos tres delincuentes armados hicieron caso omiso a los truenos y relámpagos que acompañaron a la tormenta que asoló la ciudad la madrugada de ayer para introducirse en una distribuidora de alimentos balanceados parea mascotas tras desprender una plancha de chapa del techo del galpón y, con una ardua y paciente labor, violentar una caja fuerte de la cual se llevaron alrededor de 1,8 millón de pesos entre efectivo y cheques.

El millonario robo se produjo durante la madrugada en un gran tinglado ubicado en Teniente Agnetta 1560 B, en la zona oeste de la ciudad. Allí funciona la distribuidora de comida para mascotas "Buemo", propiedad de Aníbal Andrés Buemo, quien no quiso ahondar en lo sucedido ni brindar declaraciones a la prensa y a la policía. Es más, poco después de las 16 de ayer ingresó a la seccional 14ª en compañía de su abogado y su breve declaración quedó registrada en un acta en la cual no se contaban más de 30 líneas.

Un charco. Según fuentes policiales consultadas por La Capital, el robo fue descubierto por un socio de Buemo que ingresó al galpón a primera hora de la mañana para empezar una nueva jornada laboral y notó una serie de irregularidades. Principalmente, le llamó la atención un charco de agua en el piso, producto de la abundante lluvia caída durante la madrugada.

De acuerdo a datos que trascendieron de la denuncia, el propietario del comercio se percató entonces de que unas chapas del techo habían sido violentadas y que el sistema de alarma había sido desactivado por los intrusos. Al dirigirse a una de las oficinas del primer piso notó que los delincuentes habían ingresado al lugar y violentado la caja fuerte de 1,20 de altura que guardaba el dinero sustraído. De allí se llevaron, según las primeras estimaciones, 1,8 millón de pesos en efectivo y cheques.

También se supo que uno de los socios de la firma vive al lado del galpón en el cual funciona la empresa y al declarar antes los investigadores sostuvo que "no escuchó nada que lo sobresaltara", según las fuentes.

Lo que pudo reconstruirse a partir de las evidencias del hecho, es que al menos dos o tres personas (de acuerdo a las huellas que quedaron marcadas) ingresaron al tinglado de Teniente Agnetta 1560 B tras "levantar una chapa del techo con una barreta, luego se apoyaron sobre unas vigas y se desprendieron hasta la oficina donde está la central de la alarma y los papeles de la empresa" sostuvo una fuente policial.

Seguridad. El galpón es una instalación moderna que tiene instaladas cámaras de seguridad y alarmas con sensores de movimiento. Al entrar, los delincuentes pudieron desactivar ese sistema, con lo que se presume que conocían perfectamente el mecanismo y la posición de los sensores "si no se hubiera dado el alerta en forma inmediata", sostuvo uno de los pesquisas. Y abundó que los ladrones "también usaron pinzas para cortas cables y conexiones e inutilizar las CPU de varias computadoras".

Tras el escape de los ladrones el lugar quedó acomodado y prolijo, sin rastros de las herramientas que, a toda vista, habían sido usadas. En una de las oficinas, de las tres que hay en el sector administrativo, se encuentra la caja fuerte de 1,20 metro de alto y "muy compacta". El mueble fue cortado y devastado por medio de una amoladora y de allí se sacó dinero en efectivo y cheques por alrededor de 1,8 millón de pesos.

Por la forma en que accedieron al lugar, el manejo de distintas herramientas y la desconexión de la alarmas, los policías presumen que eran profesionales con algún dato puntual sobre el manejo logístico interno de la distribuidora y que se mantuvieron adentro al menos una hora. Además, dijeron que los primeros indicios apuntan a que "hubo un entregador que sabía dónde estaba la plata y cómo funcionaba el sistema de alarma".

La empresa funciona hace unos 30 años en la zona y Buemo sería la segunda generación familiar que explota el comercio. "No tengo idea si lo robaron alguna otra vez. Lo que es seguro es que no fue en este último tiempo", acotó un oficial de la seccional 14ª, que atiende el caso por jurisdicción.

"Vamos a ver cuando podamos entrar para trabajar sobre los rastros a que hora se cortó la alarma. Eso arrojará el horario posible en el que entraron, y después habrá que trabajar sobre datos más concretos", informaron desde la seccional.

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