En algunos países de Europa se cobra el operativo de rescate realizado para encontrar esquiadores que no respetaron los límites señalados en las canchas de esquí. En España, algunos centros estudian esa posibilidad; y otros municipios que ya cuentan con esa herramienta legal, aún no se deciden a implementar la norma. Como no podía ser de otra manera, el cobro de los rescates origina opiniones encontradas. Mientras unos sostienen que esos operativos son costosos y no tiene por qué pagarlos el gobierno, que es como decir los ciudadanos con sus impuestos, otros sostienen que no se debe especular con acontecimientos desgraciados en los que está en juego la vida de los implicados, aun cuando ellos hayan procedido imprudentemente. En la Argentina, cada tanto, andinistas que en San Juan, en Mendoza, o en el sur patagónico se atreven a desafiar los colosos cordilleranos, quedan accidentados o extraviados en esos majestuosos y peligrosos lugares. Hasta en el cordobés cerro Champaquí, que con 2.790 metros suele perderse algún muchacho integrante de una excursión, quien pretendiendo dar sus primeros pasos tras el sueño de "hacer cumbre" un día en el legendario Himalaya, pone en vilo no sólo a su familia, sino a toda la comunidad de esa magnífica región del Valle de Traslasierra. Lo cierto es que cuando por cualquier motivo sucede un hecho así, se pone en juego la capacidad, la logística y la tecnología de que disponen los departamentos especializados de salvataje; tecnología que cuesta mucho dinero. Tal vez, todo escalador que se disponga a la gran aventura de vencer al Aconcagua, al Mercedario, al Catedral, al Fiz Roy, al Chapelco, al Champaquí o a cualquier monte importante de nuestra orografía, debiera presentar como requisito excluyente, un seguro que cubra totalmente los gastos de una costosa operación de rescate. Y lo mismo tendrían que hacer los esquiadores en prevención de que alguno, en un alarde de superioridad, no respete las marcaciones de las pistas y se extravíe, o sufra un serio percance por el que deba ser asistido en un instituto médico de la zona. Alguien podrá decir; con ese criterio, también habría que proceder en forma similar con los accidentes automovilísticos ocurridos en las rutas, cuando movilizan a bomberos, ambulancias y policías. Y me parece que sí; sería conveniente implementar un seguro especial para esos casos, aunque no hayan sido la consecuencia de la irresponsabilidad.

































