Necesito expresar con palabras la indignación e impotencia que siento al ver determinadas actitudes en la gente. ¿Qué es lo que está pasando, por favor? Recapacitemos sobre la forma de educar a nuestros hijos. Resulta gracioso que las personas que más discriminan son las primeras en saltar cuando les tocan a sus hijos. Piensen que si no predicamos con el ejemplo estamos "educando" verdaderos monstruos. En general, se suele escuchar: hay que avivarla o avivarlo, hay que enseñarle a defenderse, que sea más sociable, ni siquiera le dan la posibilidad de demostrar que lo es, pues hacen la persona a un lado. ¿De qué sociabilidad me hablan? ¿y qué es avivar a una persona? ¿convertirla en qué, en alguien nefasto? Resulta que en la realidad y en la vida cotidiana parece que lo retorcido es lo bueno, y que lo verdadero pasa a ser lo incorrecto. Seres humanos, qué nos está pasando, qué transmitimos, nuestras miserias, lo peor de nosotros. No es más fácil transmutar todo eso a algo positivo para que el futuro que les espera a nuestros hijos y los suyos sea mejor y no lo que se quiere "enseñar", que es competencia insana, agresión y violencia de todo tipo. Muchas veces las personas que discriminan, si se miraran un poco para adentro, quizás descubrirían tantas miserias y cosas feas, que por eso no se quieren ver. Recapacitemos, no echemos la culpa a lo externo, tratemos de hacer el esfuerzo por mejorar como personas, que eso ya es mucho, y no boicoteemos los sueños de las personas sanas y nobles, por sus faltas de superación, realizaciones personales o resentimientos. No hagamos sufrir más a seres puros e inocentes. No pierdo las esperanzas, pues ante tanta crueldad, es lo único que me queda y pensemos que los hijos son el reflejo de los que los educan y aman, que ese reflejo no siga siendo tan turbio y desagradable. Por el bien de todos.


































