Washington. — El impulso a la diplomacia internacional en lugar del
unilateralismo, el acercamiento al mundo musulmán, y las iniciativas para reducir los arsenales
nucleares y los efectos del cambio climático, llevaron a Barack Obama, el primer presidente negro
de Estados Unidos, a ser galardonado con el premio Nobel de la paz.
Obama llegó a la Casa Blanca hace sólo casi nueve meses con un mensaje
de “esperanza” y “cambio” que entusiasmó a los estadounidenses, pero
también a gran parte de la comunidad internacional.
El mandatario, de 48 años, cambió el rumbo de la política exterior de
Estados Unidos en forma significativa, al alejarlo de la confrontación ejercida por su antecesor
George W. Bush y buscar el diálogo con los enemigos, pero su búsqueda de un mundo más pacífico
sigue infructuosa.
El comité noruego del Nobel dijo que entregaba el premio a Obama
“por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y cooperación
entre los pueblos”, en una sorprendente decisión que, según analistas, honra al mandatario
norteamericano más por sus promesas que por sus logros. El primer presidente negro de Estados
Unidos ha luchado para resolver un gran número de problemas en política exterior heredados del
anterior mandato, como la invasión a Irak, la guerra en Afganistán y el conflicto palestino-israelí
hasta los estancamientos nucleares con Irán y Corea del Norte.




























