Hace dos años comenzó esta cruzada "quijotesca" de querer combatir la droga. No sabíamos cómo atacarla. Nos dimos cuenta de que la prevención era la mejor arma desde nuestro lugar. Comenzó con Florencia y Luciana, dos médicas maravillosas, y siguió con otros colegas que se convirtieron en "hermanos" más que amigos. Dimos charlas en varios colegios y escuelas, privadas y públicas, con niños de primaria, secundaria y padres. Tratando de enseñar por qué no drogarse. Enseñamos y aprendimos. Con frío, calor y lluvias íbamos a hablar de drogas y alcohol. Es nuestra meta ayudar sin pedir nada a cambio. Y así seguiremos el próximo año desde donde nos llamen. Agradezco a La Capital por las notas publicadas sobre nosotros reflejadas en mi persona. Y ojalá que Dios, Alá, Jehová, el Gran Arquitecto del Universo o como deseen llamarlo ilumine a nuestros niños para que no destruyan sus sueños y su vida con la droga. Quijote desea que en vez de paco haya amor, que en vez de marihuana haya comprensión, que en vez de cocaína haya diálogo, que los chicos de la calle en vez de refugiarse en el pegamento lo hagan en la familia, que el agujero negro del alma se llene con amor, cariño, abrazos y no drogas y muerte garantizada.


































