Don Carlos personifica a un empresario que blanquea a sus empleados, según una publicidad televisiva perteneciente a la Afip. El hombre, entre varios conceptos, expresa: "Tudo bom, tudo legal"; frente a la mirada entusiasta y complaciente del personal abocado al sector productivo de la compañía, que inmediatamente regularizará su situación laboral, obtendrá beneficios sociales. Hace días comenzó otro spot, donde el empresario promociona el programa "IVA y vuelta", a través del cual la Afip sortea automóviles cero kilómetro entre los contribuyentes que remitan sus facturas de compra al ente recaudador. Allí, puede observarse que Don Carlos sortea su vehículo usado, y no precisamente aquel que ganó en la lotería. En base a lo evidenciado, cabe preguntarse si esa es la idea que se tiene de los trabajadores actuales, como aparecen en la publicidad; sumisos, conformistas, faltos de sentido crítico hacia la realidad que padecen, pasivos ante los hechos, dispuestos a avalar cualquier decisión de la patronal con tal de conservar el empleo. ¿Por qué existe en mi país desprecio y desprestigio hacia la clase trabajadora? ¿Por qué se muestra a los operarios como seres ignorantes y fáciles de convencer?



























