Soy discapacitado motriz y desde hace tiempo vengo luchando para que se reconozca mi derecho al trabajo, derecho a un transporte que pueda utilizar, derecho a transitar por una vereda, derecho salir de mi casa y disfrutar de una ciudad para todos...junto a la agrupación Sin Barreras Rosario. El 7 de julio del año pasado, después de mucho bregar nos recibió, junto a otras organizaciones de discapacidad, el intendente Miguel Lifschitz, al cual le entregamos un petitorio en el que le solicitábamos que de una vez por todas se cumplan las ordenanzas y leyes que nos amparan como ciudadanos y como seres humanos dignos. En esa ocasión, el mismo intendente se comprometió a cumplir en el período de 45 días y lo firmó de puño y letra. El miércoles pasado se cumplió un año de esa promesa incumplida, una más de las tantas que los políticos de nuestra ciudad y nuestro país están acostumbrados a incumplir. En la provincia de Santa Fe las personas con discapacidad tenemos numerosas leyes y ordenanzas municipales que nos contemplan, tales como la ley nacional 22.431, ley provincial 9325 y la ordenanza 3745/84 de Rosario, las mismas que gobierno tras gobierno se han encargado de no cumplir Pregunto: ¿un funcionario público que no cumple ni hace cumplir las leyes no incurre en incumplimiento de sus deberes? ¿Qué se debe hacer en tal caso? ¿Hasta cuándo los discapacitados debemos esperar?¿Los discapacitados no tenemos derecho al trabajo, a salir, a disfrutar de un espectáculo? ¿Tenemos que vivir de la limosna de una pensión? ¿Dónde queda nuestra dignidad? Queremos dejar de estar confinados, no queremos seguir estando en la piecita del fondo. Existimos y tenemos los mismos derechos que los demás.



























