La iglesia San Antonio de Padua de la ciudad cordobesa de Capilla del Monte fue profanada por agresores que quemaron las puertas, destruyeron un Cristo, robaron imágenes de santos y dañaron algunos bancos. Eso ocurrió el domingo pasado.

La iglesia San Antonio de Padua de la ciudad cordobesa de Capilla del Monte fue profanada por agresores que quemaron las puertas, destruyeron un Cristo, robaron imágenes de santos y dañaron algunos bancos. Eso ocurrió el domingo pasado.
A su vez, en la noche del sábado sufrió destrozos el templo de la Primera Iglesia Metodista, ubicada en la avenida Corrientes al 700, pleno centro de Buenos Aires. Allí, atacantes anónimos dañaron un valioso órgano antiguo, robaron diferentes elementos, vandalizaron el altar y abandonaron el sitio dejando indicios de que preparaban un incendio.
Con estos dos actos hostiles ya son al menos cinco las agresiones a templos religiosos en los últimos 45 días. Los ataques conocidos ayer se suman a los sufridos en septiembre por la iglesia San Ignacio de Loyola y por un templo metodista de Rosario, y al perpetrado contra la Catedral de Mar del Plata en octubre.
El Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (Calir) manifestó su "profundo pesar e indignación" por la sucesión de hechos vandálicos y reclamó a las autoridades una investigación.
Capilla del Monte es uno de los principales destinos nacionales para los cultores del turismo místico y amante de los fenómenos cósmicos, atraídos por el mítico cerro Uritorco. Frente a la agresión, ayer los feligreses decidieron organizar una abrazo al templo. "Este no es el primer ataque que tenemos. Es producto de la violencia social que estamos viviendo", señaló Guillermo Gómez, párroco de esa ciudad del Valle de Punilla, a 87 kilómetros al norte de la capital cordobesa.


