Los esfuerzos por contener el derrame de un pozo petrolero submarino en el golfo de México empiezan a dar resultados, dijeron ayer funcionarios estadounidenses, mientras el presidente Barack Obama defendía su manejo de la crisis medioambiental.
La tapa de contención colocada por la británica British Petroleum (BP) sobre el pozo dañado tras el incendio de la plataforma Deepwater Horizon el 20 de abril último capturó 6.000 barriles de crudo el viernes, según el almirante de la Guardia Costera de Estados Unidos, Thad Allen, en declaraciones desde la localidad de Theodore, Alabama.
Allen sostuvo que BP esperaba incrementar la cantidad recuperada en los próximos días cerrando los respiradores en la tapa de contención mientras ingenieros intentan estabilizar la presión en el pozo, a una profundidad de 1.600 metros.
Aunque el ritmo de recolección es menos de un tercio del flujo diario del pozo, que se estima en cerca de 19.000 barriles por día, fue el primer avance significativo en un desastre ambiental sin precedentes que ha cumplido ya 48 días.
Con la tapa colocada sobre el pozo, el plan es canalizar el crudo y el gas que se están filtrando mediante una gran manguera desde la superficie, donde sería recogidos en barcos y retirados con seguridad.
Estimaciones preliminares indicaban que la tapa podría capturar sólo 1.000 barriles diarios.
No obstante, BP no espera detener completamente el flujo hasta agosto.
Allen dijo que los vientos siguen empujando partes de la gigantesca mancha cerca de la línea de costa a lo largo de una gran área, casi desde la frontera de Mississippi y Alabama hasta el puerto St Joe en el límite de Florida, a más de 320 kilómetros.
Cerca de un 32 por ciento de las aguas federales del golfo de México, es decir 202.500 kilómetros cuadrados, siguen cerrados a la pesca, indicó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. La tarde del viernes fueron reabiertos cerca de 41.400 kilómetros cuadrados que habían sido cerrados el 2 de junio para la pesca como precaución.
El desastre económico y ecológico en la costa estadounidense del golfo de México, que dejó once muertos con la explosión e incendio de la plataforma petrolífera es la última gran prueba para el liderazgo de Obama.
El presidente afronta críticas de que su administración no ha hecho lo suficiente por resolver la crisis.
Obama dijo ayer que implementó la mayor respuesta al mayor desastre en la historia de Estados Unidos.
Las autoridades federales dicen que 792 animales muertos, entre aves, tortugas y delfines, han sido recogidos del golfo y de las costas en los últimos días. (DPA y Reuters)

































