El viernes pasado, a las 22, fui abordado en una cochera donde dejaba mi moto. Estaba estacionando dentro de la misma cuando dos sujetos ingresan detrás mío y apuntándome con armas de fuego proceden a arrebatarme mis documentos personales. Siempre bajo amenazas de muerte, se llevan la moto con los papeles. Aviso a la central de emergencias policial y una chata de la Guardia de Infantería se hace presente en el lugar. Les describo la moto y efectúan un patrullaje por la zona a pie y en su vehículo, con el apoyo de otro móvil. Descubren la moto que habían dejado abandonada los delincuentes tapada con ramas y chapas en un lugar escondido. Estas líneas son para agradecer en forma pública el accionar profesional y el trato humano que recibí de estos uniformados, oficial Díaz, cabo Alfonso y los agentes González y Luque. Así se trabaja, con humildad y espíritu social. Nuevamente, muchas gracias.

































