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Polémica por un informe de la UNR sobre homicidios de la guerra narco en Rosario

El diario La Nación tituló el domingo que "El negocio narco en Rosario ya dejó 1000 muertos y mueve 2000 millones de pesos al año", algo que el trabajo aludido no sostiene.

Miércoles 17 de Julio de 2013

La mala interpretación hecha por un diario porteño de las estadísticas vertidas en un documento multimedial producido por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) desató una polémica con profundo contenido político. El diario La Nación tituló el domingo que "El negocio narco en Rosario ya dejó 1000 muertos y mueve $ 2000 millones al año", algo que el trabajo aludido no sostiene. En ese marco, el senador provincial Miguel Lifschitz dijo que el informe es de "bajo nivel científico"; el vicerrector de la UNR, Eduardo Seminara, respaldó "la seriedad con la que fue hecho el trabajo" y recomendó que "para opinar hay que ver el multimedia y no los títulos de los diarios"; y el criminólogo Enrique Font aseguró que la discusión entablada "es consecuencia de la política de manipulación de la información que ha llevado adelante en los últimos años el gobierno socialista".

El 18 de junio pasado, en un auditorio de la facultad de Derecho, la Dirección de Comunicación Multimedial de la UNR presentó el documental "Calles perdidas", en el que ahonda sobre el circuito de producción y circulación de la droga, los actores sociales involucrados, la responsabilidad policial y política y el impacto del negocio narco en los barrios de la ciudad. Ese trabajo, declarado de interés público en forma unánime por el Concejo Municipal, compiló desde 2004 información publicada en medios de comunicación de la ciudad y datos de la Unidad Regional II de policía entre otras fuentes. Y expone 1.236 casos de muertes violentas a lo largo de la década. Pero no sostiene en ningún lado que todos esos casos están ligados al narcotráfico.

Interpretaciones. "Nosotros, como Universidad, no podemos hacernos cargo de los títulos y las interpretaciones que hagan los medios de comunicación", dijo ayer el vicerrector de la UNR, Eduardo Seminara. En ese sentido, el candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria respaldó "la seriedad del informe producido por un nutrido grupo de profesionales de la comunicación que recabaron información de varias fuentes e hicieron numerosas entrevistas para llegar a la elaboración del documento".

Seminara se mostró sorprendido por "la liviandad con la que el senador (Miguel) Lifschitz y el gobernador Antonio Bonfatti han salido a criticar y descalificar el trabajo de la Universidad pública de la cual ellos son egresados y piensen que todo es una operación política". Y prefirió "no responder los agravios pero sí recomendar que vean el documento antes que leer los títulos de los diarios".

"Cualquiera puede acceder al documento en la página de internet http://www.documedia.com.ar/, y sería muy importante que no sólo el periodismo lo vea sino también la comunidad", dijo Seminara antes de aclarar que el trabajo se concluyó "hace seis meses y se presentó el 18 de junio ante periodistas, concejales, diputados, funcionarios, estudiantes, jueces y familiares de víctimas de la violencia. Y eso fue mucho antes de que yo fuera nominado como candidato a diputado nacional, por lo que poco podría tratarse esto de una operación política".

Finalmente, el vicerrector aclaró que "La Nación habla de mil muertos vinculados al narcotráfico aunque en realidad los muertos superan los 1.230 y no lo decimos nosotros porque nosotros no los sumamos, los sumó el periodista de ese diario. Y nosotros tampoco damos esa cifra vinculada al narcotráfico".

Sin nivel. De esa manera Seminara salió a responderle al senador provincial Miguel Lifschitz, quien había cuestionado en duros términos el informe de la UNR. "Es un estudio de bajo nivel científico, una recopilación de recortes periodísticos que hicieron algunos estudiantes apadrinados por el vicerrector que, como todos saben, es candidato a diputado nacional".

El ex intendente rosarino dijo que se trata de "un informe absolutamente tendencioso, que toma cifras que no están respaldadas en ningún lado", aunque aclaró que no intenta "plantear que el problema no sea real". Pero cuestionó "la estrategia de magnificar el problema, de manejar cifras que no tienen fundamento y de plantearlo como una excepcionalidad cuando el fenómeno claramente es nacional: nadie podría creer que el negocio de la droga está desarrollado sólo en Rosario y el resto del país permanece totalmente ajeno a esta problemática".

Además, Lifschitz explicó en declaraciones al programa Código Binario, del canal de cable Somos Rosario, que "lo que está claro es que en Santa Fe se está combatiendo sin complicidad política el flagelo de la droga y eso origina un enfrentamiento muy duro. Probablemente en otros lugares haya más complicidad de funcionarios políticos y judiciales y entonces tal vez el problema no se visualiza de la misma manera".

Sin información. Otro que se sumó a la polémica fue el criminólgo Enrique Font, quien fue secretario de Seguridad Comunitaria durante la gestión de Hermes Binner. Font explicó que "la provincia se ha negado a producir información pública sobre los homicidios y ha manipulado esos datos en términos de interpretaciones", por lo que es imposible hablar de cifras concretas. "El gobierno presentó todos los homicidios como si fueran violencia personal, algo que en términos metodológicos es salvaje, y decían que sólo eran inseguridad los homicidios en ocasión de robo", disparó.

Para Font, quien habló con el programa Los días contados, en Canal 5, "esta manipulación impide que hoy alguien pueda plantarse con información pública, básica y fiable sobre los homicidios que se cometieron en Rosario", y advirtió: "Lo que es verdad es que en los últimos años Rosario se ha despegado de lo que es la media nacional de homicidios dolosos".

"El número de homicidios dolosos ha crecido y parte de esos homicidios están vinculados a disputas territoriales por cuestiones de drogas. Pero también hay un conjunto de homicidios que están vinculados a disputas interpersonales entre jóvenes por mecanismos de construcción de identidad y que no tienen que ver directamente con el tema drogas", explicó el criminólogo.

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