En su edición de ayer La Capital dio a conocer una nueva muerte provocada por el aborto clandestino. En esta oportunidad la víctima fue María Raquel Díaz, de 21 años. Tal como se informa por separado en nuestro país mueren anualmente 100 mujeres por causa de abortos clandestinos y se practican por año, pese a su prohibición, 500.000 abortos clandestinos. Las estadísticas son por demás contundentes. No hacen más que corroborar lo que todo el mundo sabe, y es que en nuestro país fracasó la política de criminalizar el aborto. No queda más remedio, por ende, que poner en práctica la política opuesta. No queda más remedio que legalizar el aborto. De esa forma pasaría a constituir una práctica quirúrgica como cualquier otra ejercida por profesionales de la medicina que garantizarían a la paciente óptimas condiciones de seguridad e higiene. Con la legalización del aborto se salvarían centenares de vidas que, en las actuales circunstancias, están condenadas a una muerte segura. Con la legalización del aborto la Argentina seguiría el ejemplo de los países más adelantados del mundo que priorizan la vida de la mujer que quiere abortar. Con la legalización del aborto entraría en vigor una normativa que no haría más que adecuarse al artículo 19 de nuestra Constitución que garantiza la protección de la intimidad de las personas. Lamentablemente, 50 fueron los proyectos tendientes a encuadrar jurídicamente la práctica del aborto que pasaron por el Congreso de la Nación desde 1983 y que jamás fueron debatidos. Existe, qué duda cabe, una poderosa red de complicidades que hará lo imposible por evitar que el aborto entre en el mundo legal. Los intereses en juego son demasiado importantes. Mientras tanto, seguirán produciéndose nuevas muertes como la de María Raquel Díaz. Pero eso a los dueños de la verdad revelada, a los moralizadores de la humanidad, a los que pontifican mentiras vitales, poco les importa. Lo único que vale para los defensores de la cruz y la espada es que los parroquianos continúen arrodillándose todos los domingos.





























