Roberto Pimpi Camino, ex líder de la barra brava de Newell’s Old Boys,
negó haber sido el instigador de los violentos episodios ocurridos el 26 de enero en la sede del
parque Independencia y se declaró inocente de la acusación que pesa sobre él. Ante la jueza de
Instrucción Raquel Cosgaya, sostuvo que ni siquiera estuvo en el lugar del hecho y denunció que la
acusación fue "direccionada" por el oficial Juan José Raffo, el mismo que denunció el
funcionamiento de la caja negra en la Unidad Regional II, para correrlo de la conducción de la
hinchada rojinegra y poder así manejar la seguridad privada en el Coloso del Parque. Camino fue más
allá. Declaró que Raffo lo amenazó y lo extorsionó para que se apartara de la hinchada.
"O te corrés de la tribuna por las buenas o lo hacés por las malas", le dijo
Camino a la jueza al citar de memoria los dichos del oficial que en ese momento trabajaba en la
Inspección de Zona 3ª, en cuya jurisdicción se encuentra el estadio leproso. En ese sentido, Pimpi
denunció que a partir de esas intimidaciones sufrió dos ataques a balazos, uno contra su auto y
otro contra el frente de su vivienda. Con relación a esos atentados, el hincha anunció su intención
de radicar la correspondiente denuncia penal.
Bajo control. Pimpi llegó a las 18.40 de ayer a los Tribunales en una camioneta
de la alcaída de Jefatura, el sitio donde permanece detenido desde el jueves a la noche, cuando
llegó desde la Capital Federal en donde fue detenido tras permanecer prófugo 73 días. El móvil con
el imputado ingresó por el portón ubicado en la esquina de Montevideo y Moreno. Una vez que el
vehículo oficial se estacionó en el subsuelo, Camino fue bajado con las manos esposadas a la
espalda y con su cabeza cubierta por una campera. En ese momento lo rodearon media docena de
policías con armas largas.
De allí fue conducido hacia el segundo piso del edificio, donde se encuentra el
juzgado de Instrucción 6, a cargo de Raquel Cosgaya. Allí, además de la jueza y sus colaboradores,
también estaba la fiscal Cristina Rubiolo y los abogados defensores, Carlos Varela y Adrián
Martínez. "Los hechos que se le imputan a nuestro cliente no tienen fuerza suficiente para dejarlo
detenido. Por eso ya presentamos un pedido de excarcelación para que la jueza lo estudie", sostuvo
Varela a este diario.
Pimpi declaró y contestó preguntas durante una hora y 20 minutos. Tras el
trámite, la jueza le levantó la incomunicación, pero dispuso que continúe detenido en la alicaída
hasta que defina su situación procesal. La acusación es por "intimidación pública agravada por el
uso de armas y la participación de menores". Según las normas legales, la jueza tiene 10 días
hábiles para resolver si lo procesa o le dicta falta de mérito.
Yo no fui. Según trascendió, el ex jefe de la barra leprosa negó haber
participado en los violentos desmanes ocurridos en el Coloso y también haber sido su instigador. Sí
habría admitido conocer a algunas de las personas que participaron de los hechos, pero "sólo de
verlos en los partidos".
Pimpi apareció vinculado a esos hechos por la declaración testimonial que brindó
la agente policial Rocío Bento y que fue volcada en un acta por el oficial Raffo. En este sentido,
Camino solicitó a la jueza mantener un careo con Bento y con Raffo para aclarar esos temas.
Pimpi también describió una situación en la que habría sido amenazado por Raffo.
Según dijo, ocurrió en un bar de Pellegrini y Ovidio Lagos. "Me amenazó con que me iba a meter
preso si no dejaba la hinchada", recordó el barra. Según su versión, pocos días después de ese
encontronazo, su auto fue baleado y tres días después el mismo destino corrió el frente de su
casa.
Camino le dijo a la jueza que, tras los episodios del 26 de enero, decidió pasar
a la clandestinidad porque temía por su vida al sospechar firmemente que la acusación que pesaba
sobre él había sido tramada por Raffo. Además, le manifestó a la magistrada que tenía información
de que Raffo estaba vinculado a personas que actualmente cumplen tareas de seguridad y custodia del
club del parque.
En otro momento de su declaración, Camino sostuvo que tenía intenciones de
entregarse y contar su versión, pero que quería hacerlo luego de que se resolviese la situación
judicial de su hermano Alberto, quien se encuentra detenido desde el 18 de marzo por la misma
causa. En ese sentido, adujo que sentía la necesidad de terminar con la situación de prófugo debido
a un serio problema de salud que lo afecta desde hace años.
El copamiento. Roberto Cristian Camino, de 37 años, está acusado de ser el
instigador de los graves episodios ocurridos el 26 de enero pasado en las instalaciones del parque
Independencia. Según la acusación habría actuado secundado por sus hermanos Alberto Tato y Juan
Ramón. Ese día se realizaba en el club un reempadronamiento de socios y en un momento dado irrumpió
un grupo de la barrabrava que respondía a los Camino, virtualmente desplazado como líderes tras la
caída de Eduardo López de la presidencia del club.
Para muchos se trató de una demostración de fuerza de Camino ante la nueva
conducción del club. Para otros los seguidores de Pimpi fueron emboscados cuando llegaron para
reempadronarse. Lo cierto fue que se produjeron disparos de arma de fuego y destrozos en las
instalaciones, principalmente en el sector de la administración. El operativo policial derivó ese
día en el arresto de 19 personas, dos de ellas menores de edad.
La probable participación de Pimpi y de sus hermanos como instigadores del
episodio comenzó a tomar fuerza en los primeros pasos de la investigación judicial y policial
cuando la agente Bento, que custodiaba el lugar y a quien los atacantes le quitaron el arma
reglamentaria, sostuvo haber visto a los hermanos Camino en el lugar.
A partir de entonces ,y cuando la primera jueza que tuvo la causa, Alejandra
Rodenas, intentó citar a declaración indagatoria a los Camino, Roberto, Alberto y Juan Ramón
desaparecieron y pasaron a estar prófugos. Ayer, sólo el último de ellos seguía prófugo y con
pedido de captura.