Algunas cosas están bien en nuestro país. Otras están regular y otras mal, como ocurre en todos lados. Suena a obviedad, y tal vez lo sea. Pero es la torpe manera que encontré para significar que esto que digo no tiene ninguna connotación político-partidista. Hay cosas que están muy mal y que directamente no pueden pasar o al menos no se debería permitir que pasen. Que dos imbéciles, piloto y copiloto de un avión de pasajeros se agarren a trompadas en pleno aeropuerto, vaya a saber uno por qué, y que eso motive un paro del sindicato que los nuclea, no creo que haya ocurrido ni que vaya a ocurrir nunca en ningún lugar del mundo. Hace muy poco tiempo, la presidente de la Nación, que puso a la aerolínea de bandera otra vez en manos del Estado como ellos mismos venían reclamando; la que todos los días pone dos millones de dólares para que el país tenga una aerolínea de bandera y de paso les salvó la fuente de trabajo; la misma que está comprando aviones nuevos para renovar la flota, les pidió públicamente que aflojaran con los paros y que ellos también pongan el hombro. Pese a todo eso hacen un paro porque dos imbéciles se agarraron a trompadas. Me parece que están un poco pasados de rosca los muchachos. Señora presidenta: en nombre de los miles de perjudicados en forma directa y de los millones de argentinos damnificados en forma indirecta y que somos los que trabajamos y pagamos nuestros impuestos, con los que a su vez se subsidia a la aerolínea de bandera, no les deje pasar este atropello a todo el pueblo argentino. Una canallada como esta no puede quedar impune. Y si de paso le quitan la concesión al miserable especulador que aprovechándose del monopolio y lucrando con la necesidad ajena ayer cobraba $ 68 un sandwich de miga y un agua mineral en el bar del aeropuerto, mejor todavía. Millones de argentinos la vamos a aplaudir de pie.
































