Según dicen las Sagradas Escrituras o precisamente la Biblia, Dios creó al hombre y a la mujer para tener en la tierra la raza humana, aunque también creó los animales, y a todos les dio sexo de macho y hembra. Hoy en día la Iglesia está en un período de revisión bastante convulsionado y escandaloso según dicen sus voceros. Como simple condición de ciudadano cristiano, me permito decir que en vez de tratar de resolver cuestiones de pensamiento elevado y de extrema complejidad espiritual, por qué no bajamos un poco la mira y tratamos de resolver cosas más simples de la vida. ¿Cual es la misión principal de la Iglesia? Supongo que es la de conducir a la grey católica para que pase la vida en nuestra tierra, mediante la constitución de la familia de una manera ordenada, pacífica y si es posible feliz. Todos sabemos que para enseñar primero hay que saber; tener conocimientos y toda la teoría pertinente, pero si ésta va acompañada de la práctica, el resultado será mucho mejor. Me pregunto ¿cómo una persona célibe puede dar consejos de familia si solo conoce la teoría y desconoce las infinitas situaciones que te presenta la vida en matrimonio, con hijos, nietos, amores, goces y disgustos? Es un anacronismo que todavía se insista en mantener el celibato, aunque esto beneficie cuestiones terrenales de herencia en caso de muerte del varón. Recuerdo que no hace mucho un cura dijo que estaba “casado con Dios”. Con respecto a la mujer, veo que la Iglesia no la considera en su real valor y capacidad, a pesar que ya han demostrado que hoy pueden conducir con éxito corporaciones y países como la señora Merkel, en Alemania e Indira Ghandi, en la India. Las tienen relegadas a funciones menores en los hospitales y no les permiten ordenarse. ¿Por qué no aprovechamos el momento de revisión y arreglamos estas dos cuestiones? Basta de celibato y que se permita ordenar a las mujeres como “sacerdotas”.
































