Sólo los seres superdotados tiene la capacidad de generar ideas brillantes. Seguramente luego de análisis y reflexiones profundas, concluyeron que a la nueva Nación construida en la última década le faltaba el “pensamiento nacional”. Para ello era necesario un creador, concluyendo que el idóneo debía ser un arquitecto, ya que ellos son profesionales preparados para diseñar y construir –hasta ahora edificios, no pensamientos_. Así se puso en marcha el proyecto nacional. El arquitecto, para asegurar el éxito en su gestión deberá tener en cuenta que sólo una cantidad ínfima de los habitantes del país piensa con materia marrón –lo sorprendente es que no pocos de ellos llegan a gobernantes, legisladores, jueces y funcionarios públicos, el resto lo hace con materia gris. Para evitar errores y asegurar el éxito será ineludible que lea y grabe en su mente las concepciones republicanas y democráticas de la Constitución de 1853.
































