Desde 2010 aumentó 60 por ciento la cantidad de casos que llegan a la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Un informe del Observatorio de Femicidios, de la ONG Adriana Marisel Zambrano, indica que cada día en el país una mujer muere víctima de la violencia de género. Paradójicamente, el hogar familiar es el lugar más peligroso para las mujeres, y sus propias parejas o ex parejas, los principales agresores.
Sólo en la ciudad de Buenos Aires, en lo que va del año unas 5.500 mujeres solicitaron ayuda por ser víctimas de violencia familiar, malos tratos y agresiones. Son las que llamaron a la línea de teléfono gratuita que tiene la Dirección de la Mujer del gobierno porteño, 0800-66 MUJER.
Claro que muchas otras mujeres no se atreven a iniciar una demanda contra su agresor. "Cerca del 40 por ciento de las mujeres no quieren hacer la denuncia", apuntó Eva Giberti, la coordinadora del programa "Las víctimas contra las violencias" del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
"En estos meses, hemos recibido una gran cantidad de llamadas a la línea telefónica. Esta es sólo la primera instancia, el primer contacto. La mayoría son mujeres que han soportado meses o tal vez años de malos tratos y que, a partir de una situación puntual, se deciden a llamar. El detonante suele ser una situación de violencia delante de los hijos o que puso en riesgo su vida. Sólo ahí, por lo general, las mujeres se animan a llamar. El pedido de ayuda, lamentablemente, llega en un punto límite", explica Carolina Stanley, la ministra de Desarrollo Social porteña.
Desde que comenzó a funcionar la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte, en 2008, ha habido 27.959 casos. Los principales agresores son las propias parejas y ex parejas de las víctimas. El 90 por ciento de los casos se convirtió en una denuncia civil; el 64 por ciento, en penal. La violencia psicológica está tan presente como la violencia física. La primera, en el 96 por ciento de los casos, y la segunda, en el 68 por ciento.
En el 33 por ciento de los casos existe un alto riesgo para la vida de la víctima; en el 9 por ciento, el riesgo es altísimo, y en el 41 por ciento, un riesgo medio. Sólo en el 6 por ciento de los casos se evaluó que no existía un riesgo.
En la ciudad de Buenos Aires, una vez que la Dirección de la Mujer recibe la consulta, se deriva la llamada a una consulta jurídica y, si es necesario, se avanza para solicitar una orden judicial de restricción para que el agresor no pueda acercarse al hogar familiar.
En otros casos, cuando corre riesgo la vida, las mujeres que denunciaron a sus parejas y no tienen dónde ir, existe un refugio para que vivan temporariamente. Hoy hay unas 50 mujeres allí alojadas.
Desde noviembre último, hay unas 93 mujeres víctimas de violencia familiar que, por decisión judicial, conviven con un botón antipánico que conecta el hogar familiar con la Policía Metropolitana. "Hemos detectado en el último tiempo un aumento en la cantidad de denuncias por noviazgos violentos", explica Stanley.