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Para Isabel de Sebastián, "el ADN rockero es simplemente inevitable"

La cantante, que acompañó a los Redondos y a Spinetta, presenta su disco hoy, en Plataforma Lavardén, con entrada gratuita.

Viernes 24 de Octubre de 2014

¿Quién es esta chica? La pregunta puede surgir en muchos de los que no tuvieron al rock como banda de sonido de su vida. Pero es imperdonable que la haga cualquiera que mamó los sonidos y las líricas del rock argentino desde los 80 hasta acá.

Para repasar su historia, habría que citar que Isabel de Sebastián integró Las Bay Biscuits, identificada como la primera banda femenina del género, y de donde surgió además Fabiana Cantilo. Allí compartió escenario con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y Seru Giran, por citar sólo algunas figuras emblemáticas.

Con el mismo temple experimental de aquellos años, De Sebastián vuelve a Rosario para presentar un disco bellísimo, que lleva su nombre como sello, y lo hará esta noche, a las 21.30, en el Gran Salón de la Plataforma Lavardén (Mendoza y Sarmiento), con entrada gratuita.

La chica en cuestión —:que además fundó Metrópoli junto a Ulises Butrón, Richard Coleman y Celsa Mel Gowland, y fue corista estable de Virus y de Luis Alberto Spinetta, además de Fito Páez y Divididos— viene de ganar el Premio Gardel como Mejor Album Artista Femenina Pop. "Un porcentaje pequeño de mujeres ganó el premio, y eso me hizo pensar, más como dato de la realidad que como crítica, qué nos pasa que casi no se escuchan mujeres en la radio". Además de cantar como los dioses, Isabel de Sebastián no elude una mirada aguda sobre la sociedad, tiene un fuerte compromiso con la cultura popular y, en diálogo con Escenario, explica cómo delineó los trazos de su paleta de colores en el plano artístico.

—¿Qué buscaste en este trabajo a partir de la mixtura de géneros y ritmos?

—Realmente busqué encontrar los puntos en común y de armonía entre la música latina, el rock y distintos géneros, porque se cuela desde el folclore hasta la cumbia y hasta un tema que Spinetta, que compuso para mí hace muchos años y nunca lo habíamos hecho ("Canción del ángel sin suerte"). Siendo estos ritmos distintos, tratamos de encontrar una especie de trama que los una para hallar un espacio musical propio que tiene que ver con esa mezcla y esa búsqueda musical y sonora.

—¿Con quiénes trabajaste para arribar a este logrado resultado?

—Nos llevó un tiempo de demos y de cambios y de mucho trabajo entre David Bensimon, Mauro Cambarieri y yo, que somos básicamente los que hicimos el arreglo y la producción artística, es un trabajo conjunto. Y cuando entrás en territorios menos explorados musicalmente es muy excitante, y hay que hacer un trabajo de investigación y experimentación que se vuelve en algún sentido artesanal, que define una especie de cuidado muy cercano a cada uno de los arreglos.

—¿Ya que venís de una historia muy rica en el rock argentino de los 80, desde Las Bay Biscuits hasta Virus, Spinetta y los Redondos, en qué colaboró tu ADN rockero en este nuevo disco?

—Siento que es inevitable que el ADN rockero aparezca en casi todo lo que hago, aunque esté cantando una canción de world music o un bolero. Es inevitable porque viví un momento del rock argentino muy interesante, empecé con los Redonditos y Las Bay Biscuits, y así me inicié en el escenario. Después armé Metrópoli, canté en Virus y con Luis Alberto Spinetta, y justo estaba en el medio de un momento que coincide con la apertura democrática. Y eso incluye una búsqueda para salir de una época muy terrible que vivimos en la dictadura. Me parece que lo que sucedió fue que al irme a vivir a Estados Unidos no pude dejar de entrar en contacto afortunadamente con muchísimos otras culturas y otras expresiones musicales. Este disco me resulta como un rompecabezas de distintos momentos de mi vida y de todos los enamoramientos que fui cosechando musicalmente.

—¿En ese rompecabezas se plasma tu pasado y presente?

—Tenía muchas ganas de hacer estas canciones que me gustan tanto de mi pasado relacionado con el rock, como "Héroes anónimos", que la escribí hace mucho (se incluye en el disco "Viaje al más acá", de Metrópoli, 1986), que después Catupecu Machu le alargó la vida, y "En camino", que es una canción que escribí con Gustavo Cerati y nunca la había cantado, y está en el disco "Signos", de Soda Stereo. Tenía muchas ganas de cantar y me permito unir eso del pasado con cosas nuevas, otras mías y de otros, y yo soy eso, soy ese eclecticismo musical. Lo quise hacer así, un poco jugándome a que quizá no iba a ser bien recibido, y que fuera un problema para la gente escuchar una cosa con tantos signos distintos y referencias distintas, pero creo que fue un tratamiento musical exitoso que hicimos en los temas para lograr esa especie de coherencia de color y textura que une a todos los temas.

—Hasta te permitiste agregar un sonido de guitarras, que emulan la banda sonora de los western de Sergio Leone.

—Sí, verdad, es muy Sergio Leone.

—Vos surgiste en un momento de tribus rockeras, pero este disco demuestra que el rock maduró, porque combinás en un sólo material una cumbia con Machito Ponce, un bolero de Carmen Baliero y hasta un guiño a Spinetta y a Soda.

—Sí, completamente, me parece que el experimento de buscar guitarras del Lejano Oeste está asociado a una búsqueda estética, fijate que buscamos para la tapa del disco decoraciones de una estética de colectivo argentino, ese gran arte totalmente popular, y también es un lugar donde se junta el conurbano bonaerense con Las Vegas, donde se combina el oeste de Estados unidos y cierta estética popular argentina. La tapa del disco es un poco poco Dolly Parton (cantante de country estadounidense), y un poco Gilda. Yo tengo un amor muy especial por las expresiones culturales populares.

—Como adherente manifiesta de la cultura popular, ¿cómo transitás este momento político en el que casi obligan a ponerte una camiseta y sentar posición en todo lo que hace un artista?

—Es muy difícil esta situación en la que estoy porque, digamos, yo apoyo muchísimas de las cosas que se han hecho, creo que en estos diez años de gobierno se han logrado muchas cosas y también hay otras que se podrían haber hecho mejor. Y es muy difícil a veces situarse en un lugar de independencia, porque calculo que en el medio de una oposición tan terrible como la que estamos viviendo, tanto unos como otros se irritan si uno piensa diferente. Pero me parece que es importante que haya gente que está tratando de analizar qué es lo que está bien hecho, y qué es lo que está mal hecho, tratando que en este país no se destruya siempre todo lo que se hace cuando viene un nuevo gobierno, y tratando de encontrar los puntos donde podemos realmente juntarnos y avanzar.

—Viviste 14 años en Estados Unidos, volviste en 2003 y te quedaste en Argentina. ¿Qué encontraste de distinto?

—Yo había vivido en Argentina dictaduras y gobiernos democráticos que no habían podido terminar sus mandatos. A mí me atraviesa mucho el tema de los derechos humanos y el tema de que realmente podamos sostener la democracia de la mejor manera, sin entorpecer lo que se pueda hacer. Creo que es muy difícil gobernar la Argentina, creo que estamos a años luz de los 70, 80 ó 90, y creo que lo logramos entre todos, apoyemos o no al gobierno. Pero, básicamente, estoy cómoda en esta decisión de apoyar al gobierno y sin embargo darme la libertad de poder decir lo que pienso y poder ver también las cosas que no me gustan cómo están funcionando.

—¿Hasta dónde te influye el escenario social para componer canciones, ya que, en este caso, son preferentemente románticas?

—Creo que no podemos dejar de vivir donde se juntan el tiempo y el espacio en el que vivimos, estamos en un determinado momento histórico y estamos totalmente determinados por lo que vivimos, no vivimos en soledad, tenemos raíces. Sobre todo existimos también en función del vínculo con los demás. Y lo muestro en mis canciones, donde hay temas con algún componente social y de cuestiones de vínculo. Más que romanticismo, el hilo emocional que une al disco es el vínculo, como "Héroes anónimos", en el que canto "Me bombardean otra vez/vuelvo a construir mi casa/como una fuerza del más allá/encuentro en tu mirada". Hay otra canción de este disco, "La apuesta", donde escribo "por eso te estoy llamando/ yo creo en lo más profundo/ que no hay una sola cosa/ solitaria en este mundo". Si hay una temática en este disco, sería la del vínculo.

—¿Comparado con los 80, mejoró o involucionó el lugar de la mujer en el rock argentino?

—Se vio claramente en los Premios Gardel, hace poco más de un mes, donde hubo un porcentaje pequeño de mujeres que ganó el premio. Eso me hizo pensar, más como dato de la realidad que como crítica, qué nos pasa que casi no se escuchan mujeres en la radio, y que las voces masculinas dominan absolutamente todo, sobre todo extranjeras, pero también las nacionales. Es un interrogante que se lo dejo a la gente para explorarlo, porque no creo que tenga sentido pedir por decreto que las mujeres tengan más difusión, pero algo tiene que pasar para que después de dos horas y media de televisación de los Gardel ninguna mujer se había subido al escenario, ni a recibir un premio ni a tocar.

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