Néstor Omar Fica, el médico condenado a 20 años y 6 meses de prisión por una
serie de ataques sexuales a estudiantes universitarias, comenzó a obtener salidas transitorias de
la cárcel de Riccheri y Zeballos. El juez de Ejecución Efraim Lurá autorizó sus egresos parciales
por su conducta ejemplar en prisión. Es un beneficio que legalmente le corresponde por el tiempo
que lleva detenido.
El miércoles pasado Fica, de 37 años, obtuvo la primera
salida transitoria de la Unidad 3. Estuvo doce horas fuera de la cárcel. Los permisos lo habilitan
a visitar a su familia en un domicilio fijado de Pergamino, donde deberá permanecer dentro de la
vivienda y bajo custodia de la policía Bonaerense. Será retirado y reintegrado a la cárcel por su
madre.
Como requisito el juez Lurá le impuso continuar con el
tratamiento psicológico que inició en forma particular en 2001. Y le impidió acercarse a las
víctimas de los abusos sexuales que él mismo confesó hace nueve años, al admitir que era el
"violador del centro" y que en su nombre había una persona presa por error.
El beneficio. La semana pasada el juez Lurá hizo lugar a un pedido de Fica para
obtener salidas transitorias, un beneficio que le corresponde por el tiempo que lleva en prisión:
cumplió la mitad de la condena. Tuvo en cuenta su buen comportamiento en la cárcel, donde trabajó
en la biblioteca, en la escuela y como encargado de limpieza y vigilancia.
El Organismo Técnico Criminológico del Servicio
Penitenciario le atribuyó a Fica una conducta ejemplar. Destacó que no tuvo sanciones ni problemas
de relación con sus pares.
Lurá también evaluó un informe del psicólogo particular de
Fica. "Néstor ha mostrado siempre buena voluntad no sólo al venir a la consulta sino también al
tener que abordar ciertos temas críticos de su vida", indicó el profesional, quien seguirá
tratándolo.
La fiscal Graciela Argüelles estuvo de acuerdo con la
medida. Consideró que Fica "demuestra avances en un proceso de cambio". Por eso dictaminó a favor
de "hacer lugar a salidas transitorias que en los comienzos sean permisos breves, para mantener
relación con sus familiares directos".
En la resolución, Lurá recordó una charla que tuvo con Fica
cuando empezaba a cumplir su condena. Entonces el detenido le manifestó que hubiera deseado "contar
con un centro de contención para violadores como los que existen para paliar situaciones de alcohol
o drogas, ya que era consciente de que violaba en forma compulsiva". Concluyó que es un sujeto con
una patología que debe ser tratada y le impuso continuar bajo asistencia psicológica.
Matices. Desde el gobierno provincial no cuentan con estadísticas sobre la
reincidencia de los acusados de delitos sexuales. Pero desde hace tres años en el Patronato de
Liberados se realizan talleres para ofensores sexuales. En Rosario, por decisión de Lurá, son de
asistencia obligatoria para obtener la libertad condicional o asistida. Son reuniones grupales
coordinadas por psicólogos que se dictan cada 15 días.
"Mientras el tutelado viene al taller no hemos tenido
antecedentes de que hayan reincidido, lo que no significa que eso pueda ocurrir luego del control",
remarcó la directora del Patronato, María Cecilia Vranicich. "Hay que aclarar que los casos de
atacantes seriales que atemorizan a la gente son los menos. En el medio hay muchísimos matices:
relaciones incestuosas, relaciones con hijastros. Cada caso es para analizar", distinguió.
"No hay que pensar que todo violador es un enfermo. A veces
estas patologías responden a problemas culturales y sociales más complejos", coincidió Juan Lewis,
secretario de Asuntos Penales.
Inesperada confesión. Néstor Fica está detenido desde el 8 de noviembre de
1999, dos días después de recibirse de médico. Un incidente fortuito lo llevó a quedar demorado en
una comisaría al frustrarse un ataque a un departamento del séptimo piso de Córdoba 3030.
"Tengo un gran sentimiento de culpa porque están presas
personas inocentes", dijo en la comisaría 2ª antes de confesar que había sido el autor de una
decena de ataques a estudiantes que vivían solas en departamentos del macrocentro. En casi todos
los casos el atacante ingresó con alguna excusa, amenazó a las víctimas con un arma y las sometió
cubriéndose la cabeza con una remera.
Por dos de esos ataques atribuidos al violador del centro,
16 días antes había sido sentenciado a 7 años de prisión Leandro Martín Riboldi, un enfermero que
guarda cierto parecido físico con Fica. A dos semanas de la confesión del médico, el enfermero
condenado por error finalmente quedó en libertad, luego de pasar 14 meses detenido. Por esa
irreparable equivocación judicial la provincia fue condenada a indemnizarlo en 76.500 pesos, en un
fallo ratificado días atrás por la Corte Suprema de la provincia.
Con la detención de Fica un nuevo juicio se puso en marcha
y fue condenado a 20 años y medio de prisión, pena que vence el 6 de enero de 2018. Por la
repercusión del caso, Lurá ordenó ahora que la primera salida sea de 12 horas semanales, las tres
siguientes de 24, las cuatro posteriores de 36 y las restantes de 48 horas. El miércoles, por
primera vez, Néstor Fica sorteó sin inconvenientes su salida momentánea del encierro, a nueve años
de ser detenido cuando ya nadie lo esperaba.