Escuchando atentamente a los nutricionistas avezados, me entero que el omega 3, esencial para prevenir enfermedades cardiovasculares entre otras tantas virtudes, se encuentra fundamentalmente en el pescado de mar. Como el organismo no lo fabrica se me ocurrió imprescindible su ingesta, por lo que me dirigí a las pescaderías rosarinas en búsqueda del preciado alimento. Me comentaron que a partir del 1º de enero el pescado de mar vino con muchísimo aumento. El más económico ronda los 22 pesos el kilo, luego 26, 30, 40 y más. Hace mucho tiempo que las matemáticas dejaron de ser mi fuerte. Sin embargo aún me sirven para los cálculos sencillos. Sólo un escaso número de personas pertenecientes a la clase media alta tendrán acceso al tan de moda omega 3. El resto, en el que entra la mayoría de la población, llevando la bandera los jubilados con haber mínimo, tendrá que conformarse con el exquisito olor que emana de las atrayentes pescaderías.


































