El domingo pasado leí detenidamente la nota publicada sobre el crecimiento de la ciudad hacia el noroeste. Me pareció interesante esta movida ciudadana, pero me aparecieron dudas. En su mayoría el crecimiento es de barrios privados (vivo en la zona y lo aprecio), pero ya aparecen problemas como el suscitado con el autódromo Juan Manuel Fangio, que está en la zona desde antes del inicio de estos barrios que están ocupando el parque de los Constituyentes (¿no era un área verde que no se pensaba urbanizar?); es decir, que para negocio de unos pocos eliminamos y quitamos espacios públicos para deportes y recreación (la ciudad merece un autódromo a la altura de las circunstancias). Después van a ir por el aeropuerto (ya que les va a molestar el ruido de los pocos aviones que llegan y salen de Rosario). El otro punto es el siguiente: espero que dentro de esta urbanización alguien haya pensado en lo que no se ve, o sea las cloacas y la construcción de una planta de tratamiento de efluentes. ¿O vamos a seguir con la mentalidad del siglo XIX, con pozos negros y tirar todo al río Paraná? Todos los barrios privados que se construyeron nos muestran una cara hermosa y moderna (wi-fi, red de fibra óptica, etcétera) pero siguen sin una red de cloacas y plantas de tratamiento; eso me hace acordar un viejo dicho popular: “aunque la mona se vista de seda...”. Espero que hayamos crecido en forma pareja en este siglo XXI en todos los aspectos porque sino vamos a seguir siendo monas.
Hugo Montero
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