La respuesta diplomática argentina se relaciona con el off de record que realizó otro alto funcionario británico con el diario Financial Times de ayer, donde se subraya que “Gordon Brown insiste en que se debe permitir que la perforación exploratoria tenga lugar en las aguas alrededor de las islas”.
“Si los británicos necesitan poner en boca del premier Brown un respaldo político al riesgo jurídico de las empresas inglesas, es un punto a favor de la estrategia argentina por Malvinas”, reflexionó la fuente del Palacio San Martín.
Según el diplomático, “lo que hace el Reino Unido es dejar más en evidencia la verdadera realidad: la disputa de soberanía existe”.
Hasta el momento se desconoce que las empresas británicas recibieran algún resguardo de derechos argentinos por parte del gobierno, aunque se descuenta que ello pueda ocurrir, de acuerdo con el portavoz diplomático.
La lectura que hace la diplomacia argentina sobre “los temores británicos de despertar tensiones” que pueden terminar en una nueva guerra, es un recurso para esconder el verdadero propósito: “Encubrir la ilegalidad de sus actos y desviar la atención del hecho que violentan”. “No cabe en absoluto la hipótesis militar que acusa el Reino Unido”, puntualizó en forma terminante la fuente de la Cancillería.
“La política nacional en el tema Malvinas se conduce en estricta conformidad con el mandato de la Constitución nacional en su cláusula transitoria primera: solución por medios pacíficos, conforme el derecho internacional”, precisó el portavoz oficial.
El área que rodea a las islas podría ser una fuente de abundantes hidrocarburos, según los expertos. La empresa británica Desire Petroleum anticipó que está próxima a instalar una plataforma, la Ocean Guardian, en el norte de las Malvinas, provincia de Tierra del Fuego.






























