El próximo fin de semana se reunirá en la ciudad de Buenos Aires el Comité Olímpico Internacional (COI), con el objeto de efectuar la votación que definirá la sede de los Juegos Olímpicos del año 2020. Las ciudades candidatas son Tokio, Madrid y Estambul, que serán representadas por delegaciones que contarán con los jefes de Estado de los tres países en cuestión. Repudiamos la visita del premier turco Recep Tayip Erdogan, representante de un Estado genocida, sucesor de aquel que planificó y ejecutó el Genocidio de 1.500.000 armenios a principios del siglo XX, y que hoy, casi 100 años después, continúa negando esa verdad histórica, que lo hace responsable de un crimen de lesa humanidad imprescriptible. Turquía mantiene la ocupación ilegal de gran parte de la isla de Chipre, y sistemáticamente viola los derechos humanos. Ejemplo reciente de esto último es la feroz represión a las manifestaciones que se produjeron en la plaza Taksim de Estambul, convocadas con el fin de evitar la demolición de un patrimonio histórico de la ciudad. El mismo gobernador de Estambul, Hüsein Avni Mutlu, miembro de la delegación, participó de marchas donde se entonaron cánticos como "son todos armenios, son todos bastardos", "el monte Ararat será su tumba" y se vitoreó al asesino del periodista Hrant Dink, Ogun Samast. A esto debemos sumar otros tristes escenarios: el bloqueo a la República de Armenia que ya lleva 20 años, y la innegable responsabilidad en la guerra civil que hoy ha sumido a Siria en la muerte y destrucción. Y como si esto fuera poco, otra lamentable realidad: una importante cantidad de atletas turcos con dopping positivo en las últimas competencias. Esta es la ciudad postulada como anfitriona. Este es el terrible Estado que la representa. Que los Juegos Olímpicos tengan una sede digna de su gloriosa historia y no lleven para siempre la mancha de haberse realizado en un país con esta vergonzosa trayectoria.

































